Cada partido del genio es analizado con lupa cuya lente se empaña ante los suspiros de felicidad y nostalgia a partes iguales. Ver a Roger Federer jugando a gran nivel es un ejercicio que genera sentimientos contradictorios, oscilando entre la euforia por ver cómo sigue siendo capaz de hacer un tenis sublime y el miedo a perder esa posibilidad dentro de poco. Suele imponerse el miedo en el ser humano, pero ante el derroche de talento y elegancia del suizo, hasta los más pesimistas y melancólicos se rinden a disfrutar del presente. El de Basilea está ya en cuartos de final del Rolex Masters 1000 París 2018 tras imponerse en un interesante duelo a Fabio Fognini.
Un rival como el italiano siempre es incómodo; capaz de desplegar un tenis simplemente mágico si destapa el tarro de las esencias, su falta de regularidad y consistencia son un arma de doble filo, tanto para él mismo como para su contrincante. Roger era consciente del peligro de un partido al que llegaba descansado, pero sin haber competido aún en el torneo, circunstancia que no fue óbice para que empezara como un ciclón. No era capaz de meter primeros servicios, supliendo este hecho con una movilidad de pies frenética y una selección de golpes difícilmente mejorable. Hizo desaparecer a un Fabio que volvió cuando menos se le esperaba.
Con 4-1 en el marcador y serias opciones de ampliar su ventaja al servicio, Roger cometió errores por relajación, esos que tanto desesperan a sus fans más acérrimos, y que han lastrado algunos resultados durante su carrera. El marcador viró hasta un inquietante 4-3, pero Federer sostuvo los ímpetus de rebelión del italiano, al que nunca se le vio creer firmemente en la derrota. La mejor versión de Fognini sale a flote cuando está callado y concentrado, sin querer hacer un show cuando la pelota no está en juego. No fue posible para él conseguir desplegar su mejor versión, aunque fuera por mérito del helvético.
Siguió con dudas al servicio en el segundo set Roger, pero incrementó su porcentaje de manera notable tras los primeros juegos. Lograría el break en el quinto juego, teniendo la capacidad de sacar adelante un 15-40 en el séptimo juego, cuando Fognini ya se relamía ante la posibilidad de sorpasso. Cuatro grandes puntos apoyándose en el saque y manteniendo la calma, le ofrecieron a Roger la posibilidad de cerrar al resto con brillantez. Lo hizo, ganando por 6-4 6-3 y certificando su acceso a la antepenúltima ronda del Rolex Masters 1000 París 2018, donde se medirá al ganador del duelo entre Anderson y Nishikori. Roger Federer sigue ávido de victorias.

