Sí, Nick Kyrgios es así y nadie le va a poder cambiar. El australiano no solo ha tomado el testigo de 'bad boy' del circuito sino que quiere llevarlo hasta límites insospechados. Hoy, en el Masters 1000 de Shanghái volvió a dar la nota por tercer año consecutivo en el torneo chino pero esta vez su actitud fue un paso más allá amenazando al árbitro después de que éste le comentara que no se estaba esforzando lo suficiente.
No hay que olvidar el historial de Nicholas en Shanghái. Hace dos años se dejó ganar descaradamente ante Mischa Zverev y el año pasado se retiró ante Steve Johnson tras perder el primer set sin ningún motivo aparente. A estas alturas de la temporada y sin ninguna motivación por delante, Nick volvió a acudir a Shanghái con la única intención de recoger los más de 20.000 dólares del cheque para dar por concluida su temporada y se le pudo ver con gestos de desgana a partir del segundo set, en actuaciones que ya le hemos visto más de una vez. El árbitro, Damien Dumusois, le dijo durante un intercambio que su actitud estaba "al borde" de ser 'tanking'. O lo que es lo mismo, que estaba andando sobre el filo de un warning por no esforzarse para competir.
Kyrgios se tomó aquello como una gran ofensa personal. "No me importa. ¿Qué más te da cómo juegue? Quizá sea mi táctica. No tienes ni idea", le reprochó Kyrgios al juez de silla, y fue entonces cuando comenzó su show particular. En cada ace que lograba, miraba al árbitro y le preguntaba si eso también había sido una "pobre actuación". Tras conectar cuatro aces en ese juego al saque, se dirigió hacia él con mirada retadora e ironizó. "Vaya actuación más pobre, ¿eh? Vaya juego más malo he hecho". Algunos aficionados de la grada mostró su descontento y comenzaron a animar a Klahn.
Cuando ya el partido disputaba sus últimos juegos, durante uno de los descansos, Kyrgios volvió a dirigirse a Dumusois. "Sabes que podría ir ahora mismo a la oficina de la ATP y decir que tu comentario me desmoralizó y meterte en un problema, ¿no?", le aseguró Kyrgios, recordándole al árbitro que Mohamed Lahyani fue suspendido de empleo y sueldo por bajar de la silla e intentar hacer que se esforzara durante un partido del US Open, influyendo en el transcurso del partido, según la ATP. El mensaje estaba cargado de toda la maldad del mundo. Dumusois no quiso entrar y morder el anzuelo. "Puedes hacer lo que quieras. Si crees que este es el caso, deberías hacerlo", le respondió el árbitro. "No, no voy a hacerlo pero sólo quería hacértelo saber", sentenció un Kyrgios que acabó saliendo de la pista mirando su móvil, sin importarle absolutamente nada lo que había pasado ahí minutos antes.
Nick Kyrgios lost his temper with chair umpire Damien Dumusois during another ignominious Shanghai Masters exit on Monday.
— Sky Sports Tennis -- (@SkySportsTennis) 8 de octubre de 2018
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Dejando a un lado que a Kyrgios le motiva más jugar la Laver Cup que un Masters 1000 (lo cual daría para otro artículo), no se puede consentir este tipo de actitudes de forma continua sin que nadie haga nada. Nadie va a cambiar al australiano y partiendo de ahí, es hora de que la ATP o la ITF le interponga una sanción como es debido. No hablo de dinero, porque al fin y al cabo, a estas personas casi les sobra y no tendrán ni idea de todo el que tienen pero sí de un castigo ejemplar para que no se vuelva a desperdiciar una valiosísima plaza de un cuadro de Masters 1000 que cientos de tenistas se pelearían por ella. Si no quiere jugar en Shanghái que no juegue y deje su lugar a otro que la pueda aprovechar. Eso por no hablar de esos espectadores chinos que han pagado un dinero para acabar viendo una cosa dantesca.
Me imagino lo enfadados que deben estar los organizadores del torneo de Shanghái al ver que por tercer año consecutivo vuelve a dar la nota. Si pudieran, lo deberían vetar hasta que pidiera perdón y demostrara que dará el 100% en los partidos que jugue. Mientras tanto, si quiere manchar el camino que otras leyendas de su país como Rod Laver labraron durante muchos años de trabajo, sería mejor que se quedara en casa antes de volver a ver situaciones como la vivida hoy.
Hemos visto en los últimos tiempos multas y sanciones que todavía no alcanzamos a comprender, como solo 10.000 dólares a Serena Williams por el abuso verbal que utilizó ante Carlos Ramos en la final del US Open. Es hora de que la ATP o la ITF se ponga seria, estudie el comportamiento de Kyrgios y le castigue de forma que para la siguiente vez, se piense dos veces si hacerlo o no. Dejarle fuera del circuito durante seis o doce meses, haciendo bajar su ranking y teniendo que ir a fases previas y torneos menores quizá le haga sentar la cabeza de una santa vez.

