Entre nuevos altibajos volvió a competir Andy Murray en su derrota ante el francés Lucas Pouille. El de Dunblane llegará al US Open demasiado corto de sensaciones competitivas y sigue buscando el torneo que lo ubique tenística y físicamente de cara al tramo final de temporada y próxima campaña. El escocés cedió, y aunque fue de menos a más, no pudo cerrar ante la mayor continuidad de su rival. En su rueda de prensa posterior, el exnúmero 1 mostró sensaciones encontradas.
"El comienzo del partido no fue bueno", acertó a decir un Murray muy desdibujado en la cancha. Aún lejos de ajustar el ritmo y el esquema de juego más reconocible, Murray fue mejorando con el paso de los minutos. "Jugué un primer set bastante malo. Después de eso, me fui sintiendo mejor, pero no fue suficiente". El escocés también admitió nuevas molestias físicas que siguen acompañándole. "Es el cuarto torneo que disputo tras la operación, las molestias van a estar ahí".

Aunque no está siendo su mejor temporada, Pouille comprometió a Murray en base a su capacidad para variar el juego y encontrar su revés cruzado. Y de ahí extrajo Andy, del nivel de su rival, una lectura más positiva en su conjunto. "Solo perdí cuatro puntos más en el partido que él. Estuvo todo muy apretado. Pero al final... es un jugador Top 20. Si puedo mejorar en un 10 o un 15%, cambiaré muchos de estos partidos".
Con respecto a su horizonte competitivo, el escocés confirmó que no jugará en Winston Salem, una posibilidad que se podía barajar si sucedía una derrota prematura en Ohio. Con solo cuatro victorias y dos derrotas, Murray, que utilizará el ranking protegido para jugar en el US Open, llegará entre dudas al último grande de la temporada. Campeón en 2012, será una gran oportunidad, no obstante, para recuperar parte de lo perdido. La gran incógnita seguirá estando en su resistencia física.

