Hay cosas que nunca cambian. Llega la gira de hierba y sabes que Roger Federer va a estar ahí. No importa lo que haya hecho en los últimos tres meses, el suizo peleará por todo de igual a igual ante el resto del vestuario. Esta vez la hazaña pasaba por tumbar a Nick Kyrgios para avanzar a la final de Stuttgart y avanzar así a una nueva final profesional, donde ya esperaba Milos Raonic. Dicho y hecho, con remontada incluida, por supuesto (6-7, 6-2, 7-6). El de Basilea luchará mañana por el título sabiendo que su nombre volverá, una vez más, a lo más alto del ranking.
Que después de dos partidos solo hubiésemos visto tiebreaks entre estos dos hombres era una estadística a tener muy en cuenta en este tercer asalto. Nick Kygios, un hombre que llevaba sin jugar en terreno individual desde Houston, parece que no ha sentido la ausencia en su raqueta y por eso se plantaba en semifinales de Stuttgart con mucha autonomía. Pero claro, mucho más tiempo en fuera de juego llevaba Roger Federer y ahí estaba junto al australiano sacándose la foto antes del calentamiento. Era un partido de esos por los que uno pagaría una entrada, incluso dos. Basta ver el primer set para darse cuenta del espectáculo que se venía por delante.
Esperábamos un set muy parejo y eso tuvimos. Grandes números desde la línea de saque y pocas opciones al resto. Tuvo dos oportunidades de break el suizo, ambas finalizadas en tragedia. Respiró Nick, animado ante tal prueba, incluso intentó un SABR ante un primer saque de Roger. Inventos para la galería que, si salen bien, se asegura protagonizar el vídeo del día. El destino quiso el séptimo tiebreak consecutivo se hiciera realidad y que fuera a parar a manos de Kyrgios, mucho más sólido y fino en la red. Toques precisos, fino en la cinta y poderoso en el saque, el de Canberra alejaba por momentos a Federer del número uno del mundo.

Pero Nick, pese a que ya pertenece a la élite sigue pecando de irregular, por eso se vi sorprendido en la segunda manga ante un Roger que no se puso nervios pese a empezar el partido con el pie izquierdo. Por primera vez en tres partidos, un parcial terminaba con un resultado diferente al 7-6. Fue mucho más fácil, 6-2 con doble quiebre a favor de Roger y firmado ya el tercer acto entre ambos. Eso sí que no cambiaba. ¿Qué había cambiado? Básicamente, que el suizo metió un 72% de primeros dentro y solo perdió cuatro puntos con primer saque. Y lo más importante, no dejó escapar ni un solo punto con el segundo servicio, una pequeña losa en el set previo.
Las cosas se pusieron serios, incluido Kyrgios El tercer set podía ser una lotería pero ninguno quiso regalar nada, así que de nuevo el tiebreak volvería a ser el punto de inflexión. Esta vez, el último punto de inflexión. Empezó mordiendo el australiano poniéndose 1-3 pero ni siquiera aquella ventaja le daría alas para vencer por segunda vez en su carrera al de Basilea. Remontada, victoria, final y número 1 de nuevo. Por sexta ocasión el helvético ocupará este lunes la azotea mundial, aunque sabe que por delante tiene una gira de hierba muy intensa donde defiende 2.500 puntos. De momento, el próximo reto es tumbar este domingo a otro gigante: Milos Raonic.

