Una final de Roland Garros 2018, cuanto menos, a estudiar. Una gran favorita como en Simona Halep se enfrenta a sí misma en busca de la meta más importante que puedes conseguir como profesional: ganar un Grand Slam. Otra participación brillante en París y de nuevo una rival en la última ronda que no parece despertar mucha peligrosidad. Pero cuidado, porque Sloane Stephens no es Ostapenko, ni ex experiencia, ni en estilo de juego. Todas las quinielas apuntan a la tenista de Constanta pero, visto lo visto en episodios anteriores, quién sabe si esta película puede acabar con otra decepción para la actual número 1 del mundo.
Lo cierto es que ha sido un torneazo de ambas jugadoras, pase lo que pase a partir de mañana a las 15:00 de la tarde. Solamente dos sets perdidos por Simona en seis partidos, uno en primera ronda del cuadro ante Alison Riske y otro en cuartos de final frente a Angelique Kerber. Ambos encuentros empezó por debajo del marcador pero acabó remontando, imporante por si se avecinan problemas en la final. Por su parte, Stephens solo ha cedido un parcial hasta llegar aquí, ante Camila Giorgi en tercera ronda. Curioso, nunca sabes qué oponente va a ser capaz de darte más guerra. Números muy favorables para ambas, aunque la rumana ha tenido que hacer frente a una parte alta mucho más exigente que le ayudará a llegar más desgastada mentalmente, pero también más curtida.

El H2H dice que Halep domina por 5-2 a Stephens y que además fue capaz de ganar siempre que la tierra batida las reunió en una misma parada: dos de dos. La dinámica también apunta que la de Constanta ha salido victoriosa en los cuatro últimos duelos y que la estadounidense no logra superarla desde el Open de Australia 2013, en primera ronda, cuando todavía ninguna de las dos eran grandes campeones como sí lo son hoy en día. Muchos factores que se juntan y que invitan a pensar en que no habrá sorpresa este sábado.
Pero ya saben lo caprichoso que es el destino a veces, que se lo digan a Simona y sus tres finales disputadas en Grand Slam. Dos perdidas en Roland Garros y la última en el Open de Australia. Una ante Sharapova, otra ante Ostapenko y la tercera con Wozniacki. Diferentes escenarios y distintos perfiles al otro lado de la red, pero siempre el mismo desenlace. Sin embargo, un guión muy distinto para Stephens, con un drama de casi un año debido a una lesión que quedó eclipsado con un regreso épico levantando el título en el US Open. No siempre las cartas se reparten como uno quiere, y muchas veces uno no sabe cómo jugarlas. Por eso en el tenis siempre se insiste en la dificultad de cada triunfo y en la peligrosidad que puede alcanzar cada oponente. Lo veremos también mañana, no tengan ninguna duda.

Lo que seguro que veremos es a dos de las jugadoras que mejor se defienden desde el fondo de la pista, pero que al mismo tiempo guardan un interesante contraataque bajo la manga. La explosividad de Halep e intensidad chocará con el factor sorpresa y regularidad de una Stephens que prometía ser una gran jugadora sobre arcilla pero que ha tardado 25 años en confirmarlo. El ranking está claro: Simona saldrá como Nº1 y Sloane como Nº4. Falta ponerle nombre al título y ver si la maldición de la rumana se mantiene o si Sloane acaba sucumbiendo ante la jugadora más regular del último año.

