Un genio incomprendido, una amenaza constante de juguete roto. Amor y odio, brillantez con ausencias prolongadas y, en definitiva, el ying y el yang es lo que representa un hombre para el que no existe el término medio. Ernests Gulbis es capaz de enamorar y desesperar a partes iguales y su carrera lleva tres años transitando por un desierto en el que parecen atisbarse síntomas de un oasis. De él dependerá si es solo una visión o realmente se puede confiar en que el otrora top-10 recupere su mejor versión a sus 29 años.
Hijo de multimillonario, carácter caprichoso y ambivalente, y con una clara tendencia a polemizar con su actitud tanto dentro como fuera de pista, nadie pone en duda su potencial pero tampoco su habilidad innata para desaprovecharlo. Sus escaramuzas con la élite se produjeron con mayor ímpetu en 2014, cuando fue capaz de presentarse en semifinales de Roland Garros tras derrotar a Roger Federer, sumar dos títulos a su palmarés (Niza y Marsella) y poner las cosas difíciles al mismísimo Rafael Nadal en tierra batida.
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Su estrambótica derecha siempre fue su quebradero de cabeza y tras intentar hacer ajustes tácticos se hundió. Su nombre desapareció del mapa, viéndose recluido al ATP Challenger Tour pero todos son conscientes de que si encuentra estabilidad emocional es capaz de todo. Ha sido padre, trabaja con Gunter Bresnik en Viena y no se le han caído los anillos por tener que recurrir a la fase previa para disputar Roland Garros 2018.
"La experiencia no ha sido nada sencilla. Todos están supermotivados y son conscientes de que se juegan mucho en una semana como ésta. Estas fases previas marcan la diferencia para la gente entre el 100 y el 200 ya que los premios en metálico por alcanzar el cuadro final son muy buenos", comentaba en Sports360 un hombre que ha superado a Stephane Robert, Stefano Travaglia y Alessandro Gianessi. "Estos resultados me dan confianza pero necesito recuperarme bien físicamente porque ya noto que no tengo 18 años", asevera un hombre que la pasada semana fue semifinalista en el Challenger de Burdeos.
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Su racha negativa en 2015, 2016 y 2017 ha sido notable pero las cosas parecen volver a encajar en la compleja mente de Gulbis. "Lleva mucho tiempo sin ganar tantos partidos con continuidad. Siento que algo está comenzando a cambiar en mi juego, en mi trayectoria, y estoy motivado para hacerlo bien en el cuadro final", sentenció. Su rival será Gilles Muller, un hombre al que no le están saliendo nada bien las cosas y cuyo estilo de juego no fluye con especial brillantez sobre la arcilla por lo que Ernests Gulbis tiene una oportunidad única para seguir adquiriendo confianza y mejorando su actual ranking ATP, en el que aparece como 162 del mundo.

