Los posibles cambios que podría introducir la Copa Davis

Analizamos los cambios que podría introducir esta histórica competición en sus reglas y que le permitiría sobrevivir muchos años más.

Lo vivido este fin de semana en Valencia con la Copa Davis ha sido espectacular. Unos jugadores comprometidos y una ciudad volcada fueron la mezcla perfecta para tres días increíbles donde todos, españoles y alemanes, vivieron lo mágico de esta competición. Esto, de poder darse de igual forma, podría verse también en Suiza si Federer y Wawrinka compitieran, en Serbia si Djokovic hiciera lo mismo o en tantos y tantos países con grandes jugadores en sus filas. Los ingredientes están ahí. Hacerlo, es posible. ¿Cómo poder implicar a todo el mundo en esta histórica competición? Proponemos una serie de cambios que permitirían que la Davis sobreviviera y nos regale momentos así durante todo el año.

En los últimos tiempos, la Davis ha sufrido dos grandes reveses con la llegada de la Laver Cup y la confirmación de la creación de una Copa del Mundo de naciones. Muchos han temido por la desaparición de esta competición, que a lo largo de la historia ha reunido a los mejores y en cierta forma ha perdido la categoría que siempre ha tenido. Estos cambios harían que la Davis siguiera muy viva y no sólo cohabitando con eventos de equipos como estos, sino siendo una cita fija para los Top.

No más partidos a 5 sets

Este debe ser el primer cambio que desde la ITF deben llevar a cabo y probablemente, el más necesario. No sólo para los jugadores, sino para poder atrapar a la audiencia. Es difícil atraer a gente durante 4 o 5 horas por partido y si todo estuviese más condensado y proponiendo momentos de tensión como un Supertiebreak al estilo Laver Cup, todos saldrían ganando. Estaría por ver si se reduce a poner partidos al mejor de tres sets o si se decide implementar esa regla de la Laver Cup, donde si hay empate a una manga, la tercera se decide con un Supertiebreak de 10 puntos, que añade mucha emoción al final del encuentro. Sea como sea, esto beneficiaría a todo el mundo y los jugadores no tendrían que realizar esfuerzos físicos tan exigentes, pudiendo perfectamente compaginar esta competición con el resto de torneos. No es lo mismo acabar un fin de semana de Copa Davis con 8 horas jugadas en pista en dos o tres días que habiéndolo hecho sólo 2 o 3. El tema del cansancio no sería una excusa para no ver a los mejores del mundo en esta competición.

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Reparto de puntos

Otro de los grandes problemas de esta competición es que no reparte puntos ATP y los jugadores de arriba de la clasificación prefieren dosificar sus esfuerzos en los torneos que desgastarse en una competición que a nivel personal le puede perjudicar más que dar, ya que le desgastaría físicamente (con riesgo de lesión, también) para los torneos en los que se juega el ser o no ser en el ranking. Hace unos años se repartía puntos en la Davis pero eran tan pocos e insignificantes que apenas tuvo éxito y decidieron volver a quitarlo.

Se podría repartir puntos a todo el equipo convocado por el seleccionador y según la ronda que se pase. Por ejemplo, si se pasa a cuartos, se podría dar 150 puntos a cada jugador. Si se pasa a semifinales, 300. Luego, el equipo finalista podría recibir 500 y el ganador 750. Es sólo un ejemplo de posibles puntos, pero la idea sería un incentivo muy grande para los jugadores de cara a su compromiso en esta competición y añadiría todavía mucho más picante.

Superficies siempre fijas

Siempre se ha hablado de lo que cuesta cambiar superficies de forma continua en el calendario. En medio de una gira de pista dura, muchos jugadores tienen que ir a jugar sobre tierra, teniendo que hacer la adaptación en un par de días, para luego, a la siguiente semana, volver a hacer lo mismo para la pista dura. Eso provoca muchos problemas a nivel de articulaciones y el cuerpo de los tenistas ya está lo suficientemente castigado como para añadir más trabas. Reunificar el tipo de pista ayudaría a que no haya cambios de superficie entre una semana y otra y el tenista no se vea perjudicado.

Por ejemplo, la primera eliminatoria que se juega justo después del Open de Australia, se debería jugar sobre pista dura ya que los torneos de esa parte del año se juegan sobre cemento. La de cuartos de final, al ser previa a la gira de tierra, debería jugarse sobre polvo de ladrillo mientras que la de semifinales, al ser después del US Open, debería ser sobre dura indoor. La final podría ser de nuevo sobre pista dura o, quizá, siendo una final, podría haber más libertad por parte del país organizador a la hora de elegir superficie.

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Mucho más espectáculo

Si algo pudimos aprender de la Laver Cup es que todo lo que envuelve a una eliminatoria de equipos se puede vender de cara al espectador de manera muy visual. En otros deportes, los descansos sirven para que el público desde sus casas aprecien lo que se habla entre entrenador y jugadores (como el baloncesto y los tiempos muertos, por ejemplo). Poner un micro a los capitanes en el banquillo para escuchar lo que se dice en esos momentos de tensión, poder ver las charlas entre el tenista y el resto de compañeros que está detrás del banquillo o incluso la charla previa en el vestuario, antes del partido, todo eso pegaría a la gente tras la pantalla y haría que muchos aprendieran más sobre un deporte que realmente es muy hermético ya que al ser individual, se desconoce mucho de las tácticas y formas de juego. Expandir los conocimientos y las charlas entre los profesionales ayudaría a que el tenis llegara a más gente y los chicos pequeños se interesasen por él y mejorar.

Estos cambios podrían ayudar a que la Davis creciera y se adapte a los tiempos modernos. El formato está, la fama la tiene, sólo se necesita actualizar ya que apenas ha sufrido algún cambio en estos más de 100 años de historia. De esta forma, todos los países seguirían teniendo la oportunidad de vivir esta competición en vivo, pudiendo ver a sus ídolos locales y los espectadores disfrutarlo a través de la pantalla.

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