La Copa Davis volverá a Valencia el próximo fin de semana (6-8 abril) y no será en un sitio cualquiera: su Plaza de Toros. Quince años han tenido que pasar para que la ciudad del Túria reciba de nuevo a los mejores jugadores españoles de la clasificación: Rafa Nadal, Pablo Carreño, Roberto Bautista, David Ferrer y Feliciano López. Los cinco, junto al capitán Sergi Bruguera, comenzarán los entrenamientos mañana lunes dentro de un recinto que está siendo acondicionado al detalle para que el tenis se respire en cada rincón. No es la primera vez que una eliminatoria se lleva a cabo en una plaza de toros, aunque eso no exime al proyecto de una dificultad que los propios organizadores explicaron a Punto de Break en nuestra visita a la calle Xàtiva. Un evento especial requiere de un lugar especial, y éste no puede ser más emblemático.
Hace 21 años que España vio por primera vez tenis en una Plaza de Toros. Sucedió en el Open de Mallorca allá por 1997 y detrás del proyecto se encontraba Francisco Megías, el mismo hombre que hoy lidera la logística en Valencia para la implantación de la pista en los cuartos de final de Copa Davis. El gerente de la empresa que lleva su nombre (Sport F. Megías) es quien nos explica los pros y los contras que tiene afrontar un desafío como éste.
“La atmósfera que se gana dentro de una Plaza de Toros es muy bonita, tiene mucho atractivo. Los únicos inconvenientes son quizá los accesos que pueda tener, como por ejemplo sucede con la de Valencia”, destaca. “A pesar de ser tan grande, los accesos a la plaza son bajos y los camiones grandes no pueden entrar, hemos tenido que descargar en las entradas e introducir los materiales en camiones más pequeños. Pero también tiene otras comodidades como todo tipo de instalaciones de luz, agua, zona vigilada, etc. Al final tienes todos los medios para hacer una gran obra”, afirma con la experiencia de haber construido pistas para otros clubes de tenis como Equelite de Juan Carlos Ferrero o Lozano-Altur.

Pero la tarea no es nada fácil, puesto que hablamos de ‘inventarse un evento de tenis’ dentro de una plaza de toros. Un especie de laberinto concurrido por corrales donde acampan los toros de manera habitual, con sus cuadras, sus zonas donde hacer necesidades e incluso la sala donde el animal pone punto y final a la vida. Volviendo al terreno de juego, la propia pista, es importante incidir en un aspecto de la plaza de toros de Valencia, una peculiaridad que el mismo Francisco nos cuenta, incluyendo, cómo no, las diferencias entre la arena y la tierra batida.
“La plaza de toros es una simple capa de albero y otros tipos de arena mezclados, muy sencilla. La de Valencia tiene la singularidad de poseer unos depósitos muy grandes debajo de la arena, donde recogen el agua de la plaza, por lo que no había la posibilidad de rebajarla. La plaza no retira el agua por drenaje sino que tiene unas pendientes para evacuar el agua superficialmente, por lo que era un inconveniente a la hora de construir la pista, así que antes de empezar tuvimos que nivelar totalmente la plaza rebajando unos 20cm. Cuando acabe la serie volveremos a darle las pendientes”, nos cuenta el sábado 31 por la mañana, a seis días de que arranque la competición.
“La pista se ha construido en los tres días previstos. El martes se niveló la plaza, el miércoles empezamos a construir la pista y el viernes sobre las 16:00 de la tarde la teníamos acabada. Luego es necesario acompañar con los mantenimientos y cuidados que requiere una pista como ésta para que luego esté óptima para el juego. El tratamiento posterior a la tierra batida superficial es muy importante, sobre todo si los factores climatológicos te dan un poco de guerra. Es una pista muy grande (41x23), casi como una pista y media normal de un club”, añade el gerente de la empresa.

Muchas horas de trabajo y una planificación extensa que, sin embargo, puede verse trastocada por la meteorología. Este mismo sábado, sin ir más lejos, Valencia amanecía con vientos de casi 60km/h. Días atrás, jugadores como Pablo Andújar, Dani Gimeno, Carlos Taberner, Anabel Medina, Marc Giner o Arantxa Parra tuvieron el honor de ‘estrenar’ la pista sin complicaciones. Esta vez, por desgracia, el aire imposibilita la práctica del tenis, ni siquiera el tratado de la tierra batida, debido a que el riego o la manipulación de la arcilla se verían condicionados por las fuertes ráfagas de aire. Por suerte, el programa dice que desde mañana el tiempo dará un respiro y no habrá problemas para que todo vaya sobre ruedas.
“Las impresiones son muy buenas, el bote de la pelota muy noble”, confiesa Megías. “La primera toma de contacto con la pista siempre suele ser un poquito lenta, luego ya, a partir de las indicaciones que nos den los jugadores, es donde nosotros empezamos a hacer los ajustes con la tierra hasta el punto de llegar a la velocidad ideal para ellos. A nosotros nos han pedido que la pista sea un poco rápida, que la bola salte bastante, así que estamos haciendo pruebas a diario para alcanzar el óptimo apelmazamiento del polvo de ladrillo”, subraya.
Una ecuación que no se completará hasta que lleguen los jugadores y que continúa una vez abandonas la pista. Por ejemplo, impresiona ver las dimensiones de la misma, estando los vértices de la pista prácticamente tocando la barrera. También los pasillos de entrada, por los que entrarán los jugadores sin pisar la tierra batida, ya que irán bordeando el cuadrante hasta los banquillos. Los mismos vestuarios, uno enfrente del otro, cada uno con una moqueta personalizada con la bandera de su país. O la enfermería, quizá de las pocas cosas en las que no se ha tenido que invertir, ya que se utilizará la misma que utilizan los toreros. “El coste prácticamente es el mismo aunque se trate de una Plaza de Toros, hay clubes de tenis en los que el acceso a la pista central tampoco es el más satisfactorio”, señala Francisco Megías. “El único coste adicional que tiene llevar a cabo una pista de estas condiciones es que cuando acabe todo hay que sacar todos los áridos y hay que volver a dejar todo como estaba. Luego, aparte, hay que montar todo lo de fuera de la pista: zona de jugadores, vestuarios, rincones acondicionados, salón social, etcétera”, concluye.

Cabe destacar que el aforo de la Plaza de Toros está en 10.900 personas más los que se puedan poner en los palcos, pero una variante en la normativa de seguridad lo ha reducido a última hora en unas 3.000 entradas menos, por lo que se quedará en unas 7.500 (más o menos) a falta de confirmación oficial. La explicación se encuentra en la pura normativa de los eventos, siendo distinta en el caso de una corrida de toros que en el de un torneo de tenis. En el tenis se exigen otro tipo de licencias y accesos, aunque viendo el amor con el que se está preparando todo y el ambiente a competición que se respira en la ciudad, no dudamos en que, si por Valencia fuera, podrían llenarse varias plazas como ésta. Esperemos que el domingo Nadal y compañía acaben saliendo a hombros.

