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Rebeka Masarova: “Siento a España como mi patria”

La tenista de 18 años habla con Punto de Break sobre sus inicios, su carrera, su identidad, su estilo y sus objetivos para esta nueva temporada.

Hace ya unos meses que la gran familia del tenis español dio la bienvenida a una nueva raqueta. La raqueta de Rebeka Masarova (Basilea, 1999), jugadora nacida en Suiza pero que a sus 18 años tomó la decisión de representar a España. Punto de Break habló con la campeona de Roland Garros Junior 2016 sobre sus inicios en el tenis, los tres países que corren por su sangre, el día que conoció a Roger Federer o sus metas a corto plazo en una temporada en la que todavía no ha debutado. Si todavía no la conoces, esta entrevista te descubrirá uno de los nombres que, con total seguridad, ocupará varias portadas a nivel mundial dentro de unos pocos años.

¿Cómo empiezas a jugar?

Empecé a jugar entre 2003 y 2004 en Suiza, donde nací. Recuerdo que estaba lloviendo y me puse a ver la tele. Allí me encontré a Federer jugando la final de Wimbledon, la primera que ganaba. Cuando le vi ganar ese primer Grand Slam me di cuenta que yo también quería jugar al tenis. Meses más tarde, mi madre encontró un folleto en el tranvía para entrenar y aprender el tenis, así que allí me apuntó.

¿Hubo conexión desde el primer entrenamiento?

Los primeros entrenamientos los recuerdo con mucha ilusión, me gustaba mucho. Algunos incluso se quedaron sorprendidos por lo bien que se me daba (risas)

Por tu sangre corre sangre de tres países distintos. Cuéntame.

Mi madre es española, mi padre es eslovaco, pero yo y mis hermanos nacimos en Suiza. Ahora que me dedico mi vida al tenis paso la mitad del tiempo en España y la otra mitad en Suiza, depende. Hasta los 9 años viví en Suiza, hasta que me fui a vivir a Barcelona hasta los 15. Luego volvimos otra vez a Suiza un par de años, así que siempre he estado combinando un poco estos dos países.

Tu madre, además, cumple doble función.

Mi madre es mi entrenadora, está siempre conmigo. Además también tengo gente con la que entreno, sparrings, tanto en Suiza como en España.


Ahora mismo tienes 18 años y estás en el top500. ¿Ha sido fácil llegar hasta aquí?

Como en todas las carreras de todos los jugadores, siempre hay altos y bajos. Pero desde hace dos o tres años noto que he mejorado bastante, que he cogido la suficiente confianza, sobre todo en 2016, el que considero mi mejor año hasta la fecha. Aunque luego 2017 también estuvo bastante bien, donde llegué a alcanzar mi mejor ranking hasta la fecha (WTA 284). Ahora el objetivo es mantener ese ritmo de confianza y sacar el máximo nivel de manera más constante, no en semanas sueltas.

Muchos aficionados te descubrieron, precisamente, en ese 2016. Campeona de Roland Garros Junior.

Empecé el año haciendo semifinales en el Open de Australia, jugando bastante bien y cogiendo mucha confianza. Luego gané algunos torneos sobre tierra batida, por lo que llegué a París con más confianza todavía. En Roland Garros jugué muy bien, pero no te sabría decir si fue la semana en la que mejor jugué de mi carrera. Sí que fue en la que más confianza tuve, mentalmente sentía que nadie me podía ganar.

Luego además tuviste premio.

Me dieron una WC para jugar el WTA de Gstaad por haber ganado en París y ahí también jugué muy bien. Era mi debut en un torneo en la élite y de cabeza me vi muy poderosa.

¿Qué repercusión tuvo aquel título en París? ¿Aumentó mucho la presión externa?

La presión no la mete la gente, yo misma soy la primera que me gusta meterme presión, quería demostrar que realmente valía lo que acababa de ganar, quería representar bien el título que había ganado. Es un honor tener ese tipo de presión, significa que has hecho algo bien y quieres demostrar que no ha sido causalidad. Luego también hay que saber soportarlo y saber jugar con ello.

Te gusta la presión.

A mí me gusta, me sentí muy bien después de aquello.


¿Cómo te definirías como jugadora?

Me gustan todas las superficies, pero soy una jugadora más agresiva, no soy de la que espera a que la otra falle. Una de mis fortalezas es el servicio, me gusta mucho sacar, además soy bastante alta y eso me favorece.

¿Algún ídolo de la infancia?

Empecé a jugar al tenis porque vi jugar a Federer, desde siempre me ha encantado su forma de jugar, aunque supongo que Roger le gusta a todo el mundo (risas). Me encanta su elegancia a la hora de jugar, que todo lo que hace parezca fácil… aunque no lo es.

¿Y del circuito femenino?

En realidad no, pero me gusta bastante Serena Williams. Wozniacki también, aunque no llegan a ser ídolos.

El tenis evoluciona hacia un tenis mucho más rápido, de fuertes pegadoras. A ti te beneficia, claro.

Desde siempre ha evolucionado por ese camino debido a la llegada de nuevas raquetas, nuevas pelotas, cordajes, etc. Todo es cada vez más rápido, por eso los tenistas se están convirtiendo más en atletas. El físico es cada vez más importante en este deporte.

¿Y la mente?

El factor mental es muy importante, de eso no hay duda, una de las partes más importantes del juego. Tú puedes jugar muy bien y no ganar ningún partido si de cabeza no estás preparado. En mi caso no viajo con psicólogo, creo que de donde más se aprende es de los partidos, aprendiendo de tus propios fallos. Supongo que cada uno lo hace como le va mejor.

En Gstaad 2016 te juntaste por primera vez con la élite. ¿Te viste muy lejos de ellas?

Lo que noté en ese torneo es que las grandes jugadoras, las que están arriba de la clasificación, tampoco jugaban tan diferente en cuanto a nivel de tenis que algunas buenas juniors con las que yo había jugado. No son tan diferentes, solo que de cabeza es donde marcan la diferencia, en la táctica. En la técnica no cambian tanto, cualquiera puede ganar a cualquiera.


¿Qué te hace falta para dar el salto al top100?

Me hace falta mejorar todos los aspectos, lo principal que tengo que hacer es jugar más partidos y así, al mismo tiempo, iré evolucionando mentalmente.

Me ha dicho un pajarito que conociste a Federer.

Le conocí pero no en Basilea, fue el año pasado en Australia. Estuve hablando cinco minutos con él. Obviamente, aquí todo el mundo le conoce, Suiza entera.

¿Y qué le dijiste?

Estaba nerviosa (risas). Fue justo después de su entrenamiento, alguien de su equipo me dijo que fuera, que me lo iba a presentar. Puedo decir que es muy natural, muy simpático, muy de verdad.

Podemos confirmar que es humano, no es de otro planeta.

Lo confirmamos, sí (risas)

Hace unos meses nos asaltó la noticia de tu cambio de nacionalidad. De representar a Suiza a jugar por España.

Hasta el 2012/13 yo jugaba sobretodo torneos de Tennis Europe para España y también por equipos, hasta que cambié a jugar por Suiza. Y ahora pues he decidido volver a jugar por España.

Supongo que una decisión muy meditada.

Lo llevaba pensando un tiempo. El motivo es muy simple, siento que soy más española que suiza. En casa siempre he hablado el español, he vivido en España desde los 9 hasta los 15 años, es como que me siento más identificada con este país. Toda mi vida he ido por lo menos una vez al año a España, ya que tengo familia ahí. Si alguna vez hay que jugar por equipos, con el honor que te da el hecho de representar a un país, me sentiría más identificada con España. No es que Suiza me haya tratado mal o que no me guste, pero siento a España más como mi patria.

Por lo tanto, ¿ahora mismo podrían llamarte ya para jugar la FedCup?

Todavía se está hablando el tema de la FedCup, lo están hablando con la ITF. En teoría sí, pero todavía lo tienen que confirmar.


¿Jugó algún papel la RFET?

La decisión nace sobre todo por mí, ellos en ningún momento me dijeron ‘Vente con nosotros’ o algo por el estilo. Pero sí es verdad que cuando yo estuve en España entrenando, aunque tenía el pasaporte suizo, siempre fui bienvenida a entrenar en la Federación y siempre he tenido un trato excelente con ellos.

Respecto a tu generación, las nacidas en 1999, ¿ves alguna por delante de otra?

… YO (risas)

¡Oye, puede ser! Sería una respuesta válida.

No, no, era broma (risas). Pues las he visto jugar a todas y la mayoría juegan bastante bien, pero no te sabría decir quién tiene más potencial que otra, tampoco las conozco tanto para decirlo, depende de muchas cosas.

Anisimova (16) o Kostyuk (15) ya ganan partidos en la élite a una edad muy temprana. ¿Es positivo entrar en esta rueda a una edad tan joven?

Si eres feliz, lo haces bien y te gusta, por supuesto, adelante. Aunque la ITF y la WTA también tiene sus reglas por edad, una menor de 18 años no puede jugar todos los torneos que quiera.

¿Qué objetivos te marcas esta temporada?

Jugaré los máximos partidos posibles en los torneos ITF y mejorar como tenista. De ranking no sabría decirte un objetivo pero ir escalando posiciones para poder acceder a torneos más importantes de cara al próximo año.