Indian Wells 2018 está a punto de echar el cierre con sus dos finales individuales. Si en categoría femenina la final la jugarán la número 19 del mundo (Kasatkina) frente a la 44 (Osaka), en el ámbito masculino los organizadores contarán con una de las posibles finales de más nivel e impacto que podían encontrarse. Roger Federer y Juan Martín del Potro seguramente sean, libra por libra, los mejores jugadores de los que goza actualmente el circuito masculino. Y van a luchar por el Masters 1000 de la temporada.
Para el argentino, de hecho, puede ser el primer título de dicha categoría de su carrera, un cetro que lleva buscando toda su vida y que se le ha escurrido, en parte, por haber jugado las dos finales a las que ha llegado, frente a un miembro del 'Big Four'. Su trayectoria viene deseando cumplir con un reto que nuevamente tendrá que saldar con Roger Federer, quien además atraviesa un momento de confianza difícilmente superable. El suizo viene de superar a Coric tras ir perdiendo 7-5 y 4-2. Su inercia competitiva es un handicap para el tandilense.

Por contra, Federer no ha tenido en California su torneo más brillante pero ha encontrado soluciones, de un modo u otro. Sin tener un cuadro excesivamente complicado, encontró en Coric, la sensación del cuadro, un rival durísimo, que abrió la pista con líneas y juego ofensivo, en el que estuvo a dos juegos de la derrota. El número 1, obvio, reconoció estar ante el partido más exigente de su temporada. En Indian Wells se medirán dos jugadores de una indudable grandeza, capaces de rendir bajo presión y de mandar con sus golpes de ataque.
La tendencia viene marcada por un favorable 5-1 en los últimos seis enfrentamientos entre los dos contendientes. El H2H, ampliamente favorable para el suizo, 18-6, no refleja del todo las posibilidades que tiene Del Potro de hacerle daño a Roger. Si encuentra un primer servicio estable y solvente, el partido va a tener mucho que decir. El argentino ha ido de menos a más, y si bien tuvo algunos problemas ante Kolschreiber, ante Raonic mostró su recuperación y su 'punch'.

Tácticamente, la movilidad de Federer para ponerse de derecha y encontrar el revés del sudamericano es el mayor punto de desequilibrio que puede hallar el helvético en la última noche del torneo. Ahí es donde encuentra mucha comodidad para castigar con repeticiones y jugar con la amenaza de acelerar por el lado débil o variar con un cortado o una dejada, siempre presente ante la envergadura del argentino. Salvarse ante Coric, además, suma nuevas dosis de confianza para atreverse a mandar desde el primer momento, sin dejar entrar al drive de su rival.
La cita presenta todos los alicientes para disfrutar: el pronóstico es, como decimos, más incierto que lo que dicta tanto el 'cara a cara' como el 17-0 de Federer; el contraste de estilos compaginará con la filosofía de ataque de ambos, amigos fuera pero con ganas de encontrarse en la pista y la enésima oportunidad de saborear una victoria después de haber sufrido lesiones recientes, más en el caso del de Tandil. Una final a la altura del torneo.


