Llegó la hora la verdad, el momento de los valientes. La Copa Davis 2017 encara su solución final con un atractivo duelo europeo entre dos países limítrofes y con una rivalidad íntima. Francia parte con la vitola de claro favorito y casi con la victoria como obligación, mientras que Bélgica procuran echar balones fuera y parecer tiernos aspirantes pero tienen ya una final perdida sobre sus espaldas y el rendimiento de sus jugadores crece exponencialmente en esta competición.
Las emociones están a flor de piel y el cansancio físico y mental se diluye cuando se siente el apoyo de todo un país. Pocas veces un tenista puede sentir una sensación parecida a la experimentada en una eliminatoria como esta. Se juega por uno mismo, se juega por un grupo, se juega por la historia y se juega por todo un país. El duelo se disputará en Lille, ciudad del norte de Francia que está a tan solo media hora en automóvil de la frontera belga por lo que se espera un ambiente notable, disputándose el duelo casi en terreno neutral.
Francia, el orgullo nacional en juego
Nadie osaría poner en duda el papel de Francia como una de las grandes superpotencias mundiales del deporte rey de la raqueta. Su inmenso número de jugadores en el top-100 y estabilidad de los mismos a lo largo del tiempo así lo atestiguan, pero no el hecho de que no hayan ganado la Copa Davis desde 2001. Comienza a ser un asunto de prioridad nacional que el gallo vuelva a cantar victoria en una competición de este calibre.
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Siempre orgullosos y rozando el chovinismo, este título supondría el premio a toda una carrera de jugadores como Jo-Wilfried Tsonga o Richard Gasquet, que a pesar de su talento irrebatible y esfuerzo por progresar, se han topado una y otra vez con los mejores de la historia en los grandes torneos. Todo indica que Nicolas Mahut y Pierre-Hugues Herbert serán los representantes galos en el dobles, un punto que debería ser ganado de manera ineludible a tenor de la calidad de esta pareja habitual en el circuito ATP.
Las dudas llegan en el individuales. Jo-Wilfried Tsonga lleva meses preparándose para este envite y su experiencia le otorgaría el papel de número 1 del equipo. El otro punto de individuales recaería en el joven Lucas Pouille, aunque la convocatoria de Richard Gasquet dejaría abierta la puerta a que el de Béziers asumiera los mandos. También estará disponible Julien Benneteau por su hubiera alguna contingencia, siendo un suplente de garantías, sobre todo, en el dobles.
Los franceses se han presentado en la final después de ganar a domicilio a Japón y en casa a Gran Bretaña y Serbia. En ninguna de esas eliminatorias tuvieron que verse las caras con las primeras figuras de sus rivales ya que Kei Nishikori, Andy Murray y Novak Djokovic comparecieron con sus países. Otros tenistas como Gilles Simon o Jeremy Chardy han participado en el camino a la final, pero el núcleo duro ya disputó las semifinales por lo que llega rodado y con buen entendimiento.
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Bélgica, el lobo con piel de cordero
Humildad y cesión del favoritismo a los galos es la estrategia previa a la eliminatoria por parte de un equipo que no es tan tierno como quiere aparentar. David Goffin llega tan cansado como repleto de confianza pero en una cita tan importante como ésta el desgaste se diluye transformándose en afán competitivo. A nadie se le escapa lo que es capaz de hacer Steve Darcis en esta competición.
A sus 33 años, este veterano y talentoso jugador se torna fiero cuando viste los colores de su país y ya ha sido decisivo en los partidos cumbre de eliminatorias clave. Ruben Bemelmans acompañará con grandes opciones de jugar el dobles mientras que Arthur De Greef parece que tendrá un rol de apoyo moral. El camino de los belgas ha transitado con la épica como estandarte en este 2017.
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Ganaron a domicilio a la Alemania de Alexander Zverev y sin contar con David Goffin, en una eliminatoria donde el factor Darcis fue decisivo. Se impusieron sin excesivas dificultades a una Italia siempre aguerrida y echaron el resto al vencer a Australia remontando una desventaja de 1-2 en contra, con Goffin venciendo a Kyrgios y Darcis saliendo como héroe al vencer, otra vez, en un quinto partido.
Claves de la eliminatoria
La presión está en los franceses; son los favoritos y juegan en casa ante un público más que exigente. Todo indica que el dobles es un punto que ha de recaer en Francia, atendiendo a las dificultades de los belgas por encontrar dos jugadores que se complementan y den garantías. Así pues, en el primer día un triunfo de David Goffin es innegociable para las opciones de Bélgica, esperando llegar con opciones al tercer día de competición donde los nervios de los locales y la sangre fría en momentos calientes de Steve Darcis puedan ser los ingredientes para la machada.
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En cualquier caso, se espera un fin de semana repleto de emociones y buen tenis en el Stade Pierre Mauroy de Lille, donde se darán cita miles de aficionados al tenis de uno y otro país. La resolución de la Copa Davis 2017 está cerca y promete mucho espectáculo.

