Otro ‘sobresaliente’ para España

Por decimotercer año consecutivo, el tenis individual masculino alcanza los dobles dígitos en cuanto a títulos. La mitad de los 10 corren a cargo de Rafa Nadal.

Llevamos ya unas temporadas en las que el tenis masculino español convive bajo la sombra de una idea de crisis o preocupación de cara a los próximos años. Lo dicho, unos cuantos años aguantando un vaticinio que, de momento, brilla por su falta de acierto. Mientras tanto, nuestros chicos continúan ajenos a cualquier tipo de pronóstico y siguen recolectando títulos semana a semana. En 2017, inmersos en su noveno mes de competición, ya son diez los trofeos que han sumado Rafael Nadal y compañía, alcanzando una cifra de la que no se bajan desde hace tres calendarios.

El dato, que no se puede discutir porque para eso es un dato, dice lo siguiente. Estamos a mediados de septiembre y el tenis masculino español (categoría individual) ya suma diez títulos. Es decir, los mismos que en las temporadas 2015 y 2016. Con todavía dos meses por delante para abrir algo más de brecha, España alcanza los dobles dígitos por decimotercera campaña consecutiva, desde los doce cosechados en la temporada 2005 con once a nombre de Rafael Nadal y una para Carlos Moyá. En esta ocasión, para mayor alegría, los premios están mucho más repartidos que aquel curso.

Chennai (Bautista), Montecarlo (Nadal), Barcelona (Nadal), Estoril (Carreño), Madrid (Nadal), Roland Garros (Nadal), Queen’s (Feliciano), Bastad (Ferrer), Winston-Salem (Bautista) y US Open (Nadal). Diez coronas distribuidas en cinco hombres que han sido capaces de ganar en pista dura, en hierba y en tierra batida. De hecho, esta temporada solo se nos resiste el indoor, aunque seguro que de aquí a noviembre tendremos alguna oportunidad de rellenar ese vacío. Diez entorchados que, de no haber sido por algunos detalles, podrían haber sido muchos más a estas alturas. Las finales perdidas en Australia (Nadal), Río (Carreño), Dubai (Verdasco), Sao Paulo (Ramos) o Stuttgart (Feliciano) entre otras nos hubieran puesto a una altura muy cercana a la mítica temporada 2013, donde tocamos los 17 trofeos.



Más allá del número de títulos, también es importante que no todos vayan a parar a las mismas manos. Normalmente, las de Rafa Nadal. Sobre él cayó la responsabilidad de hacer de España un referente a nivel mundial pero también, en según qué épocas, en bajar la estadística cuando las cosas no le fueron bien. Con septiembre en pleno desarrollo tenemos ya cinco campeones diferentes, por debajo de los siete que tuvimos en 2016 y por encima de los tres que se dieron en 2015. El récord, casi impracticable a menos que se junten los planetas, lo tenemos en 2001 cuando llegaron a haber hasta nueve españoles con título propio a lo largo del curso.

¿Y en la WTA? Aquí no podemos echarnos tantas flores, la verdad. Hemos jugado tres finales y hemos ganado dos. Empezó Lara Arruabarrena cediendo el título en Bogotá y luego maquilló la estadística Garbiñe Muguruza levantando el trofeo en Wimbledon y Cincinnati. Números más discretos en cuanto a finales jugadas/ganadas pero la gran alegría de ver, 22 años después, a una de las nuestras en lo más alto del ranking. Lo dicho, parece que no estamos tan mal como lo pintaban. Y si esto es la crisis, que dure por muchos años más.

Comentarios recientes