Nadal toma impulso

El español volvió a mostrarse intratable rompiendo los esquemas de Khachanov desde la primera bola. Su próximo rival, un especialista: Gilles Muller.

Fernando Murciego | 7 Jul 2017 | 18.59
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En la clásica pelea entre veteranos y noveles, volvieron los veteranos a conservar su reino. Rafael Nadal no dio tiempo ni a que saltaran las dudas ante un Karen Khachanov que demostró estar algo verde para este tipo de citas y ante este tipo de rivales (6-1, 6-4, 7-6). Bien de tenis, mejor de cabeza, el actual número 2 del mundo sumó su tercera victoria consecutiva en Wimbledon para meterse en la segunda semana por séptima vez en su carrera. El lunes, después de un par de días de descanso, se enfrentará a Gilles Muller.

La mejor manera de pararle los pies a alguien que entra a pista con ganar de parártelos a ti es dejar las cosas claras desde un principio. Hoy Rafa Nadal sabía que enfrente tendría a un tenista con una década menos en las piernas y muchas ganas de convertirse en el protagonista de esta edición. Las portadas en Rusia esperaban el bombazo del ruso, sin saber que la dinamita tenía la pólvora empapada. Fue un golpe de realidad en apenas veinte minutos donde el español firmó un 6-1 casi sin despeinarse. Mucho colaboró Khachanov en ese resultado con numerosos errores, precipitándose continuamente y con la moral tambaleándose ante la bestia de Manacor.

¿Qué hago?” Pensaría Khachanov. Porque si pasaba la bola sin intención estaba muerto, en seguida aparecía Nadal y sentenciaba. Pero es que si tomaba la opción valiente, la de aceptar riesgos, la película avanzaba todavía más rápida. El problema era evidente: falta de preparación. Pero no hablo de entrenamientos, ni mucho menos. Con Galo Blanco a los mandos, si algo está asegurado es el esfuerzo y sacrificio diario. Hablo de estar preparado para una cita como ésta, para una función en la que compartes escenario con un campeón de 15 Grand Slams y con un billete en juego a la segunda semana de Wimbledon. Esto, con 21 años, lo normal es pagar la novatada e irte a casa habiendo aprendido la lección, justo lo que se confirmaba en la segunda manga con un 6-4 a favor del tenis balear.


En su cama del hotel descansaba ya Gilles Muller, potencial rival del ganador de este encuentro en los octavos de final. El luxemburgués, uno de los grandes referentes cada vez que entramos en la gira de hierba, se deshizo bien de Bedene en tres mangas y logró su mejor resultado en el torneo de Wimbledon. Pero esto será la historia del lunes, todavía faltaba por resolver la del viernes. Solo con dos sets abajo en el marcador pudimos ver un poco más suelto a Khachanov, ya sin nada que perder e intentando exprimir y disfrutar de los que podían ser sus últimos juegos del torneo. Lo hizo sin miedo y traspasando por primera vez algo de presión al gran favorito.

Hubo unos segundos de tensión en la Babolat del español cunado, sacando para empatar a cuatro, Khachanov gozó de un par de ocasiones para colocarse 5-3 y servicio. Pero la tensión sería todavía mayor cuando sacando para igualar a seis y forzar el tiebreak, una bola de set para el ruso se paseó por la Centre Court amenazando desestabilizar el orden establecido. Pero también se esfumó y, con ella, las opciones de Karen. El desempate recuperó la vieja historia del primer set, con un joven sin el talante suficiente para gestionar la partida y un experimentado campeón navegando hacia la victoria. Tres partidos, tres triunfos y ningún set perdido. Gilles Muller, te espera la bestia.