Hablar de Roger Federer es hablar de historia viva del tenis. Quizá el capítulo más brillante de este deporte, pues el suizo se ha convertido por méritos propios en el mejor tenista de todos los tiempos, y más con los grandes registros que acumula en cada torneo, especialmente en Halle. Pese a conservar esa magia intacta, el tenista nacido en Basilea ya no se encuentra al mismo nivel tenístico que antaño, y en ocasiones sufré más de lo esperado para solventar determinados encuentros, pero es del todo normal, tras pasar meses sin jugar partidos de estas características. Hoy, el número cinco del mundo consiguió vencer al alemán Mischa Zverev por 7-6 (4) y 6-4 en hora y media de partido.
Los dos tenistas comenzaron el encuentro mostrándose muy firmes con su servicio, si bien, el tenista suizo tenía menos problemas para apuntarse los juegos. Mischa Zverev no estaba del todo cómodo sobre la pista, y eso se reflejaba en el porcentaje de puntos ganados con su segundo servicio (48%), algo inferior al habitual y que se tradujo en problemas para mantener la igualdad en el marcador en el primer set. Pero el tenista alemán, al igual que los grandes jugadores del circuito, está destacando en estos últimos meses por sacar a relucir su mejor tenis en las situaciones más difíciles, y con varios destellos de clase logró salvar hasta tres bolas de set con 4-5 abajo, logrando mantener equilibrado el partido hasta el final del set.
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Así, con ambos jugadores siendo fieles a su estilo de juego, el primer parcial sólo pudo resolverse en el tie-break, un juego en el que cada error se castiga con extrema dureza. Allí, Federer se mantuvo más sólido tanto con su servicio como con la derecha, y dos errores no forzados de Mischa Zverev dieron la victoria en el primer parcial al suizo, que se impuso en el juego definitivo por 7-4.
En un partido con complejo de montaña rusa, por las alternancias en el nivel de juego, el primer punto de inflexión llegó al final del segundo set. El saque de Zverev seguía a un nivel óptimo, pero ahora Federer era dueño y señor del juego de fondo. Aprovechando los pocos resquicios que el tenista alemán dejaba, Roger fue minando la confianza de su rival. La constancia tuvo premio en forma de break definitivo, que le permitía a Federer llevarse el segundo parcial por 6-4 y cerrar el partido.
En cuartos de final, Roger Federer se medirá al vigente campeón del torneo, al alemán Florian Mayer, que en el día de hoy venció por 6-7 (4), 6-4 y 6-3 al francés Lucas Pouille.

