La última vez que el mundo del tenis vio unos cuartos de final de Grand Slam femenino sin ninguna campeona en el cuadro el Real Madrid tenía la mitad de Copas de Europa de las 12 que tiene hoy día. Era 1979 y había que marcharse al Open de Australia para ver cómo la estadounidense Barbara Jordan salía con el trofeo de campeona. Todavía hay remontarse dos temporadas más (1977) para vivir una situación así en Roland Garros. En aquella ocasión fue la eslovena Mima Jausovec quien aprovechó la vía libre. Entiendo si no conocen ni siquiera el nombre de estas campeonas, es mucho tiempo, pero es que París volverá a vivir este año idéntico contexto. Doce mujeres y un trono vacío que ocupar.
Sí que es verdad que, pese tener el panorama tan abierto, hay ciertas espadas que cuentan con un mayor favoritismo que el resto. Como la carta de Simona Halep, finalista aquí en 2014 y aterrizada en París después de ganar en Madrid y hacer final en Roma. Precisamente en Italia hubo solo una mujer capaz de frenar a la rumana: Elina Svitolina. La ucrania, con cuatro títulos en cuatro finales esta temporada, se ha convertido en la gran sensación del vestuario y es por ello que lidera la Race desde ya un par de semanas. En territorio Grand Slam nunca logró nada importante, pero tampoco antes había mostrado este nivel de madurez impropio a sus 22 años. El trío de ases lo completa Kiki Mladenovic, ya en cuartos de final tras derrotar a la vigente campeona. Un tenis agresivo, plano y apoyado por el público local; menos la última, una historia muy similar a la vivida el junio pasado con Garbiñe.

Pero todavía hay más. Caroline Wozniacki, tenista con dos finales en el US Open a su espalda, ya iguala en París su mejor resultado con los cuartos de final. En el camino dejó clavada a toda una ex campeona como Kuznetsova y, pese a no ser la arcilla su superficie favorita, ya se viste de candidata aunque sea por galones. Tampoco habría que olvidar a Karolina Pliskova, por momentos desubicada en el polvo de ladrillo pero tremendamente eficaz si el servicio le acompaña. Está luchando por el Nº1 del mundo y quién sabe si la podremos ver reinando en el sitio menos esperado. Carla Suárez y Timea Bacsinszky sí parten como grandes especialistas en la materia, aunque sin un gran bagaje en rondas finales de Grand Slam; la española nunca cruzó a unas semifinales y la suiza chocará en cuartos con Mladenovic, la figura más amenazante de las que quedan en Francia.
El álbum se puede ampliar más si contamos con el factor sorpresa que puede jugar Jelena Ostapenko, quien nunca había pisado la segunda semana de Grand Slam y que, de la mano de Anabel Medina, ya está en cuartos sin pestañear con tan solo 19 años. O una eterna promesa como representa Alizé Cornet, la chica que lograra aquí con 15 años su primera victoria profesional. Más complicado sería imaginar a García, Cepede-Royg o Martic levantando la corona, aunque si Roland Garros ha llegado sin campeonas a su ronda de cuartos de final, quiere decir que a estas alturas ya cualquier cosa puede pasar. Lo único seguro es que el trono de Garbiñe quedará libre el próximo 11 de junio y que será justo allí, donde hace un año vestíamos por última vez a una nueva campeona de Grand Slam, donde celebraremos la llegada de una nueva integrante al club.

