Han de alinearse los astros para que Rafael Nadal pierda un partido a cinco sets sobre tierra batida. Así lo atestiguan las estadísticas (98 victorias en 100 partidos) y así lo ha debido sentir en sus propias carnes Roberto Bautista, en un partido en el que puede irse con la cabeza alta por el juego realizado y la actitud demostrado, pero también con el asombro de ver un rotundo marcador en su contra.
Y es que da la sensación de que Rafa tiene argumentos de sobra para contrarrestar cualquier conato de rebelión. No se dejen engañar por el resultado, el del castellonense lo fue. Tanto por la intensidad e inteligencia de su tenis como por su tenacidad en el intento. No se desmoralizó el bueno de Roberto ante la exhibición de poderío dada por Nadal. Lo más difícil en el tenis, como en la vida, es tomar las decisiones correctas en cada momento, y eso lo está haciendo a las mil maravillas el balear, sobrado de confianza y motivación para adjudicarse Roland Garros 2017.
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El guión del partido fue similar durante todo el transcurso del mismo. Intercambios vibrantes, búsqueda de la iniciativa por parte de ambos y un elevado nivel de acierto. Bautista fue consciente de que debía jugar al límite si quería tener opciones y no se vio atenazado por el vértigo. Bautista intentó coger su derecha en todo momento y tirar con intensidad. Pocas veces logró desbordar a un inconmensurable Nadal, que respondía con suficiencia a los intentos del castellonense por variar con dejadas.
El tenis de Nadal tiene como termómetro su eficacia para tirar derechas paralelas incisivas. En este duelo, el casi explota ante el ascenso irrefrenable del mercurio. Rafa encontró constantes golpes ganadores y movió de lado a lado a un Bautista que nunca perdió la ilusión ni su esquema de juego. El gran debe para Roberto fue su falta de capacidad para encontrar puntos gratis al servicio, o al menos para adquirir gran ventaja con este golpe, algo que le restó mucha confianza.
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Ni siquiera las señalizaciones de dos warnings por exceso de tiempo entre saque y saque, pudo desconcentrar a un Rafael Nadal que sabe perfectamente a lo que ha venido en París. Una gran versión de Roberto Bautista no logró ni poder inquietar a Rafael Nadal, que parece tener aún una marcha más si se le exige a lo largo del evento. El rey de Roland Garros quiere recuperar el trono, y quiere hacerlo por todo lo alto. Solo le quedan tres partidos para ello.

