David Ferrer se va de Roland Garros con una derrota en segunda ronda ante Feliciano López y al alicantino le queda esa espinita que tuvo en el quinto y definitivo set, donde todo pudo haber cambiado pero las cuatro horas de encuentro y el intenso calor, era algo que notaban los dos jugadores y el partido podía haber caído de cualquier lado.
"Ha sido un encuentro muy duro", comienza diciendo el alicantino, tal y como recogen en Mundo Deportivo. "Él ha jugado muy bien, no he podido hacer más. He hecho lo que he podido. Si te rompen el saque hasta tres veces en la quinta manga, te vas enfadado. Me da rabia que eso pase. En ese momento no estuve bien", explica Ferrer.
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Se va un tanto enfadado, pero las sensaciones que le deja su juego son buenas para los próximos torneos. "Intento mejorar y cambiar la dinámica. Feli y yo veníamos parejos en nuestra dinámica y para los dos, era muy importante ganar este encuentro. Al final ha sido él y yo me alegro de que haya ganado un compañero", asegura. "Voy mejorando. Para ello trabajo. Aunque trabajes mucho, nadie te asegura el éxito. Lo que está claro es que si no trabajas, será más difícil de conseguir. Ahora mismo, estoy tranquilo conmigo mismo aunque enfadado porque he perdido", continúa.
Así pues, David se va de París quedándose con el lado positivo de las cosas. "Si de joven me hubieran dicho que habría tenido esta carrera, la hubiera firmado. No me puedo quejar. Mientras tenga motivación, seguiré jugando y el día que no la tenga, haré otra cosa", sentencia.

