Ya son 13 años los que Toni Nadal lleva acompañando a su sobrino Rafael en París. Rafa Nadal busca hacer historia logrando su décimo título en Roland Garros, y en esta edición un nuevo pasajero se ha subido al barco: Carlos Moyá. El ex número uno del mundo es el relevo natural de un Toni Nadal que paulatinamente se echa a un lado, para centrarse por completo en la academia que Nadal ha inaugurado en Manacor.
Toni, que solo quiere pensar en disfrutar su último Roland Garros en el banquillo de su sobrino, ha concedido una entrevista a El Mundo en la que repasa las opciones de Rafa en París, la llegada de Carlos Moyá al equipo y la nueva relación profesional entre Djokovic y Agassi.
El balear es el claro favorito en la capital francesa, a pesar de la derrota en los cuartos de Roma, a la que Toni quiere ver el lado positivo. “Nunca una derrota es bienvenida, pero mejor en esas circunstancias que en los cuartos de Montecarlo o Madrid”, confiesa. “Había más sobrecarga mental que física, pero eso es suficiente para hacerte perder una décima y que estés con menos chispa”.
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"También es cierto que, después de lo que sucedió, la derrota no ha venido muy mal: él perdió con Thiem, el austriaco cayó con Djokovic y éste lo hizo contra Zverev. En mi opinión, los máximos candidatos al título, aparte de Rafael, son Djokovic y Thiem. Y los dos han perdido", añade.
El cartel de favorito no parece preocupar a Toni, más bien lo contrario. “Cuando no ha ganado el torneo es cuando no ha ido de favorito”.
Toni Nadal define todos sus años junto a Rafa como “un aprendizaje recíproco”. “Disfruto del día a día, porque todo tiene fecha de caducidad. Aprendo del jugador y de la gente que le rodea. Hay una carga emocional importante para mí, por lo que hemos vivido desde que Rafa empezaba. Es algo gratificante y estresante a la vez", admite.
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El tío de Rafa valora muy positivamente la influencia de Moyá en su sobrino. “Yo le puedo decir una cosa a Rafael, pero llevo 15 años diciéndosela y cuesta. Se lo dice Carlos y está más dispuesto a escucharlo. Que te lo diga un ex número uno del mundo y una persona distinta rompe la monotonía. Podemos hacer entrenamientos distintos. Basta que Carlos entre en pista y se sume al sparring para trabajar, por ejemplo, dos contra uno".
Unos se van y otros llegan, como es el caso de Andre Agassi, recién aterrizado en el banquillo de Novak Djokovic. “Cuando uno decide hacer un cambio es porque quiere estar arriba. Es fundamental que el entrenador se involucre emocionalmente en la vida del tenista. Seguramente el problema de Djokovic no estaba tanto dentro como fuera de la pista”, afirma Toni.

