Comienzo ilusionante de Garbiñe Muguruza en París. La hispano-venezolana arrancó en Roland Garros con una convincente victoria (6-2, 6-4) ante la veterana Francesca Schiavone, campeona allí en 2010.
Muguruza llegaba a París con el dulce recuerdo de su título el año pasado, pero con la cabeza llena de dudas, tras una floja temporada de tierra, con solo tres victorias en seis partidos sobre esta superficie.
Al otro lado de la red, Francesca Schiavone, una de esas jugadoras que todas las cabezas de serie quieren evitar a toda costa en un debut. La italiana, de 36 años, es la experiencia hecha tenista, y una jugadora siempre peligrosa sobre polvo de ladrillo.
Sin embargo, dejando todas las dudas atrás, Garbiñe arrancó como una locomotora, con dos breaks y un 3-0 en el marcador en apenas diez minutos. Schiavone reaccionó. Recuperó una de las dos roturas, y mantuvo el pirmero de sus servicios para poner el 3-2. Pero Garbiñe sofocó radicalmente la rebelión transalpina, ganando los tres siguientes juegos en blanco para llegar al definitivo 6-2.
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La precisión de la cuarta favorita estaba siendo milimétrica, y Schiavone solo podía ser una espectadora privilegiada de recital. Con 2-0 en el luminoso, el partido parecía visto para sentencia. No obstante, curtida en mil batallas, la italiana comenzó a jugar de forma mucho más inteligente, variando las alturas e incomodando a Muguruza.
El encuentro se igualó hasta el 4-4, pero la confianza de Garbiñe le permitió lograr una ruptura en el siempre decisivo noveno juego, para luego cerrar con su servicio el partido.
El siguiente escalón en el camino a la revalidación del título será la estonia Anett Kontaveit.

