El atentado de Manchester ha provocado que toda Europa vuelva a un estado crítico de alerta por un inminente ataque terrorista, algo de lo que tampoco se libra Roland Garros. Es por ello que el segundo Grand Slam del año ha decidido revisar su sistema de vigilancia aunque sin llegar a incrementar las medidas de prevención. "Lo sucedido en Manchester no conlleva reforzar el dispositivo previsto inicialmente, el cual ya era significativo. Todo permanece según se esperaba. Sabemos que el riesgo cero no existe, pero no podemos vivir con el miedo. Nuestro personal está preparado y capacitado para cualquier acontecimiento", admitió el vicepresidente ejecutivo y portavoz de la FFT, Stephan Post, a L'Equipe.
Las puertas del estadio seguirán abriéndose a las 09:30 de la mañana para generar dinamismo y cada persona estará obligada a pasar hasta tres filtros a su llegada a los estadios. ¿Demasiada seguridad? Sí, pero necesaria y aceptada con gusto.

