Rafael Nadal sigue acaparando elogios después de conseguir el doble dígito en Monte Carlo y Barcelona. Dominic Thiem, su rival en la final del Conde de Godó ha sido el último en elogiar al tenista balear. Ya después de superar en las semifinales de Barcelona a Andy Murray, número uno del mundo, se le preguntó sobre que rival prefería en la final y él, con una sonrisa delatora, no dio nombres pero lo dejó claro diciendo que “Todo el mundo sabe a quién quiero en la final”. Zeballos era el rival que quería Thiem, pero el que tuvo fue Rafa Nadal. La derrota en la final no le eclipsó el torneo y el austriaco se muestra muy contento con su actuación en la ciudad condal: “¡Ha sido una semana increíble! Aunque no haya terminado de la forma en la que esperaba”.
No cabe duda de que la actuación de Thiem en Barcelona fue espectacular y es un torneo que le va a ayudar a madurar mucho en la pista, pero la culpa de que no pusiese el broche de oro a su participación en el torneo tiene un nombre propio: Rafael Nadal. “Juega en otra liga, es un tenista imparable en tierra batida. En la final cometió muy pocos errores y no me regaló ningún punto, es muy difícil ganar a un jugador así”, comentó del balear.
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El austriaco hizo un análisis de la final donde quiso hacer ver que sabe los errores que cometió y que va a trabajar para corregirlos de cara a los futuros torneos. “El primer set fue bueno, pero en el segundo comencé a cometer muchos errores no forzados. Me tiró muchas bolas al revés y era difícil salir de ahí, además no pude jugar un juego muy ofensivo”. Del torneo en general aseguró estar muy contento ya que “Eliminar al numero uno del mundo es algo que no sucede habitualmente”, y a pesar de la dureza de sus enfrentamientos dijo que “Jugar con dos grandes jugadores en dos días ha sido una gran experiencia para mí y para mi juego”.
Dominic Thiem ya está en el noveno escalafón del ranking ATP y a sus veintitrés años es el jugador más joven del Top 10. Su juego en polvo de ladrillo y la experiencia que le están dando los torneos le convierten, poco a poco, en un rival a batir por todos. La experiencia es un grado y Thiem es un alumno aventajado; ya se cargó a Murray en Barcelona y son muchas pero tímidas las voces que se atreven a augurar un papel destacable del austriaco en Roland Garros.

