Ya va quedando menos para que Roland Garros dé comienzo. El segundo Grand Slam de la temporada ve desde la distancia cómo el rodaje competitivo de sus protagonistas va tomando forma en esta gira europea, en cuyo inicio destaca un gran nombre por encima de todos: Rafael Nadal. El balear ha conseguido, con sus títulos en Montecarlo y Barcelona, dotar de una brutal confianza a su ya de por sí histórico bagaje sobre la superficie. Mientras otros favoritos dudan, el mejor jugador de la historia de la superficie va como un cohete.
Es precisamente lo que ha sucedido estas semanas lo que pone de manifiesto que Nadal vuelve a ser el gran favorito a la victoria en París y que las próximas semanas servirán para comprobar si alguien puede y está en disposición de discutir ese papel. En el formato a tres sets, más favorable para una sorpresa en forma de derrota de Nadal, nadie ha podido discutirle la parcela, haciendo la tarea de derrotarle a cinco mangas una empresa, a priori, difícil para cualquier jugador del circuito. Por eso cabe cuestionarse ante quién podría encontrar Nadal un rival que alce, de verdad, la voz.
Por estilo siempre ha de introducirse el nombre de Novak Djokovic, capaz de aguantar el ritmo de pelota del balear y reducir el dominio posicional que el de Manacor ejerce en tierra. Estilísticamente, el serbio llegó a ser el antídoto para el juego del mallorquín, y en circunstancias normales sería, sin lugar a dudas, el gran rival en el camino al título. La gran duda es que para que se den circunstancias normales, Djokovic únicamente tiene tres semanas para llegar a ese nivel, algo que parece difícil de darse. Los tiempos juegan en su contra y Nadal acumula victorias y confianza.

Entre Andy Murray y Roger Federer, de darse el caso de que el suizo juegue en París, las realidades son bien diferentes pero ninguna asegura las suficientes variables positivas para considerarse garantía. El escocés está por encontrarse a nivel competitivo. Para mostrar candidatura en el Slam en el que menos ha brillado parece más necesitado que nadie de una inercia como la del verano pasado para llegar completamente optimizado. Del otro lado, Federer ha desbloqueado buena parte de sus problemas tácticos y emocionales con Nadal pero llegaría a París sin partidos en tierra y debería testar su plan de juego ultraofensivo en la superficie más lenta.
Por detrás, una posibilidad de rival para Nadal menos considerada pero igual de peligrosa es Stan Wawrinka, sin duda el competidor más particular de todos los top. El de Lausana es un tenista diferente cuando comienza a arrancar que cuando tiene que esprintar. Si el helvético cruza a la segunda semana puede convertirse en el gran rival de Nadal de cara a la lucha por el título. Y es precisamente en ese escenario donde quizás podrá estar la trampa para Rafa.
Históricamente nunca ha sido así, pues salvo excepciones como la de Isner en 2011, Rafa no ha tenido mayores problemas para cruzar las cuatro primeras rondas, pero el sorteo del cuadro sí podría enfrentarle a determinados jugadores, caso por ejemplo de un Fabio Fognini, que le asustara. En la armada española, con los buenos rendimientos de Bautista, Ramos o Carreño, Nadal también podria tener que solventar algún duro cruce. En cualquier caso, a día de hoy y a la espera de que los acontecimientos vayan formando nuevos debates, ¿quién sería el rival más capacitado para plantarle batalla a Nadal a cinco mangas?

