Tenía que ser en Montecarlo. Como hace 365 días, ha sido en el Principado donde Rafa Nadal ha roto su sequía de títulos. El manacorí fue entrevistado por ABC antes de su semifinal con el belga David Goffin y en ella habló sobre sus ganas, sus motivación y sus expectativas sobre el tenis, sobre una longeva carrera que ya se prolonga más de 14 años como profesional. El de Manacor sigue con muchas ganas, con nuevos retos como el de esa nueva rivalidad con Federer y con importantes aspiraciones en esta gira de tierra batida. Aunque hay algo a lo que no escapa el mallorquín y que tiene bien presente: "Desde hace tiempo me siento mayor en el circuito".
Parece inagotable la ilusión de Rafa Nadal que a pesar de llevar toda una vida en el circuito, a pesar de haberlo ganado prácticamente todo, mantiene vivas sus ganas por competir y darlo todo en una pista de tenis, así como por mejorar y enfrentarse a nuevos desafíos. "Tengo ilusión por seguir haciendo lo que hago. Quiero estar arriba, disfruto cuando soy competitivo y puedo luchar por cosas importantes. Hace un tiempo solo me centraba en ganar, ganar, ganar, ganar... Era lo único que valía. Llegar a la final de un torneo no me servía para nada. Hoy me tomo las cosas de otra forma, con las mismas ambiciones pero con la ilusión de estar ahí, de seguir luchando contra todos", cuenta el zurdo balear que en Montecarlo levantaba su décimo título allí, 50º en tierra batida.
Con esas ganas que desprende, se ve incapaz de otear en el horizonte la línea de meta, el momento de colgar la raqueta. "No sé predecir el futuro. Si algún día pierdo esas ganas, me dedicaré a otra cosa. La ilusión va de la mano de las opciones que uno tenga. Si veo que estoy muy mermado físicamente, tendré a buen seguro menos ilusión", cuenta Rafa, que ha ido cambiando sus perspectivas en cuanto a la duración de su carrera con el paso del tiempo. "A los 23 años hubiera firmado llegar a los 28. A los 28 empecé a pensar en llegar a los 30. Las cosas se van dando. Soy feliz ahora con lo que hago. Me despierto cada mañana con la misma motivación, me encanta esta vida, me sigue ilusionando", expresa Nadal.
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En un ejercicio de absoluto paralelismo, su archienemigo clásico en las pistas Roger Federer está viviendo algo similar. Y eso ha conducido a poder recuperar esa rivalidad tan apasionante que han mantenido a lo largo de los años. "Hemos comenzado muy bien el año los dos. Me divierte mucho jugar con Federer, el reto de ver que él está jugando diferente y que me obliga a reorganizarme para buscar alternativas con las que pueda ganarle. En pista dura ya no vale igual el tenis que hacía antes contra él, hay que buscar remedios y eso me ilusiona", reconoce el manacorí, que ansía volver a triunfar en Roland Garros, aunque no se obsesiona con ello.
"No he tenido muchos inicios de temporada mejores que este. Ahora estamos en una fase muy importante para mí con la gira de tierra. Quiero seguir con Barcelona, Madrid, Roma y París. Quiero ganar Roland Garros, pero nunca he sido obsesivo. No te puedes plantear objetivos en un solo torneo dentro de un deporte en el que hay un torneo cada semana", explica.
Rafa se quita mérito y sobre todo, normaliza en línea con su discurso habitual su figura, huyendo de heroicidades. "No me considero un héroe ni nada por el estilo. No pienso en que soy el mejor deportista español de la historia. No soy más especial que nadie, solo juego a tenis. No inventé nada, solo he sido tenista y lo he hecho bien. Lo que realmente me satisface es sentir ese cariño de la gente porque significa que lo he hecho bien y no solo en una pista. He tenido un comportamiento bueno y eso me gusta mucho", cuenta Nadal.

