Quizá desarrolló su carrera en el momento menos adecuado. Fernando González coincidió con las versiones más temibles de Roger Federer y Rafael Nadal, jugadores a los que admira con conocimiento de causa, habiendo sufrido contra ellos duras derrotas. Con una de las mejores derechas de la historia, el chileno llegó a ser número 5 del mundo, finalista del Open de Australia y medallista olímpico hasta en tres ocasiones.
Avales más que suficientes para considerarle uno de esos jugadores que podría haber engrosado su palmarés mucho más de lo que lo hizo si hubiera jugado en otra época con más opciones. El "cañonero de la Reina" sigue muy ligado al tenis, y desvela secretos de su época en una interesante entrevista para ElEspañol, en la que no elude hablar de sus verdugos en el pasado.
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Su retirada de las pistas se produjo en 2012, cuando tenía tan solo 32 años. Hoy en día parece irreal que a esa edad un jugador se retire pero Feña llevaba tiempo castigado por lesiones y cansancio mental. "El estrés competitivo es lo que me llevó a retirarme. Echo de menos competir pero no muchas cosas que van unidas, como acostarse pronto, comer bien y llevar una vida demasiado ordenada", reconoce el nacido en Santiago de Chile desvelando el lado más oscuro del tenista.
"Había momentos en los que estando en un torneo quería irme a mi casa. A veces me pregunto cómo pude ser tan disciplinado durante tanto tiempo", señala el chileno que conquistó 11 títulos ATP a lo largo de su carrera. Su mejor resultado en un Grand Slam fue la final del Open de Australia 2007, después de ganar a Tommy Haas en un partido para el recuerdo. "Logré más de 40 golpes ganadores y solo cometí tres errores no forzados. Ese partido me vino mal porque me hizo pensar que podía jugar así siempre y eso me hizo jugar más conservador luego", afirma un González que deja entrever la enorme dificultad que acarrea el tenis a nivel mental.
En la final, Fernando cayó ante Roger Federer en un partido que recuerda perfectamente. "Debí haber sido más agresivo y me faltó algo de experiencia", recuerda nostálgico un González que tuvo una gran oportunidad para redimirse en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008. "Estaba muy nervioso porque sabía lo importante que era para Chile. No puedo reprocharme nada porque lo di todo", afirma el jugador chileno que cayó derrotado ante Rafael Nadal en un memorable partido del balear.
Si hay alguien que pueda hablar con conocimiento de causa de lo que significan Roger y Rafa para el tenis, ése es González. "Federer y Nadal han hecho mucho por el tenis, al igual que Djokovic y Murray pero han impedido que otros entren en la lucha por los grandes torneos. Un joven le puede pegar muy bien a la pelota pero no les gana porque éstos entienden muy bien el juego". El chileno tiene claro qué es lo que hay que tener para ser el mejor. "Lo más importante es aprender a ganar hasta cuando juegas mal. Hay jugadores en el top-30 que podrían estar más arriba pero en un día malo pierden con el 80, y eso difícilmente ocurre entre los mejores".
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Fernando ha abierto una nueva etapa en su vida, siendo entrenador y permaneciendo muy ligado al tenis chileno. "Estuve un tiempo con Santiago Giraldo y ahora voy a estar 15 semanas con Gonzalo Lama", afirma un González que desvela cuáles son las claves para ser un buen técnico. "Lo primordial es adaptarse al jugador, que sea fiel a sí mismo y nunca ir contra su esencia", declara el santiaguino. Así es Fernando González. Un hombre que ha mantenido una relación de amor-odio con el tenis y que ahora intenta aportar sus conocimientos y experiencias a otros tenistas.

