Ser líder en todo momento

Leon Smith, capitán británico de Copa Davis, señala un momento ajeno a las pistas como parte del proceso que ha llevado a Murray a ser número 1

Andy Murray ha sido nombrado como el mejor deportista británico en 2016 para la cadena BBC. Seguramente con más razón que nunca, Murray se ha convertido no sólo en un aglutinador de premios sino en un referente, más aún de lo que ya era en su país. Y eso no sólo lo consiguen los títulos sino determinadas actitudes. Actitudes que también explican el porqué Andy es hoy número 1.

Es imposible ser el mejor tenista del mundo en una era como la actual si en dicho camino el protagonista no atraviesa un proceso vital. Murray ha ido experimentado momentos de responsabilidad dentro y fuera de las canchas que lo han llevado al punto que hoy le sitúa como el jefe del circuito: ser padre, ejercer de líder en la Davis y tomar conciencia de que su discurso y ejemplo pasan a ser mucho más tenidos en cuenta, en multitud de direcciones.

Murray, el arte de estar preparado

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Andy Murray ha llegado al número 1 como sólo podía llegar en el contexto que ha vivido: sabiendo esperar, pero estando más preparado que nunca

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Un ejemplo es el que rescata Leon Smith, antiguo entrenador de Andy y actual capitán británico de Copa Davis. Tras ganar Wimbledon, Murray decidió no jugar la eliminatoria de cuartos de final que enfrentó a Gran Bretaña con Serbia. Por la cercanía de los Juegos Olímpicos, el número 1, segundo del ranking en aquel momento, tomó la decisión de no arriesgar su físico pero eligió estar presente en el cruce, mostrando apoyo desde el banquillo del equipo.

"Fue un gesto extraordinario de espíritu de equipo y de la responsabilidad que toma tu mejor jugador, ahora el mejor jugador del mundo, para pararse y decir: 'No voy a poder jugar pero quiero estar con vosotros, ayudaros y apoyaros'. Y no sólo eso. Ayudó en los entrenamientos, servía pelotas como uno más, involucrándose fuera de la cancha y siendo un buen miembro del equipo, un líder y un amigo. Recuerdo especialmente la imagen de él recogiendo las bolas desde el otro lado de la cancha durante las sesiones de entrenamiento. Eso demuestra a todo el resto lo que es, muy por encima del tenista".

En ese proceso de tomar conciencia y responsabilidades, Murray fue el abanderado de su país en los Juegos Olímpicos. A nivel emocional, todo sumaba. Era el momento de Andy. Había conseguido ser el líder para su país y buscaba lo mismo en su carrera profesional. "Él no se quedaba en ser el abanderado. Él se sabía los resultados de todos los deportistas, las clasificaciones de todos. Se interesaba por ellos, hablaba con los deportistas. Siempre ha tenido un conocimiento muy profundo de otros deportes y un gran respeto de los otros atletas".

Un camino que se forjó a los 14 años, cuando Smith lo entrenaba, momentos antes de viajar a Barcelona para no ver frenada su progresión. "Andy ya hablaba en aquel entonces de una línea de tiempo, de un proceso. Tenía la idea clara en la cabeza de que iba a ser uno de los mejores jugadores del mundo. Su ética de trabajo es fantástica y sigue hambriento. Él seguirá siendo muy fuerte en 2017."

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