Hay que ser realmente un caballero para actuar tal como lo hizo Andy Murray en su último partido en Viena. El británico conectó un saque directo perfecto al que Gilles Simon no pudo apenas reaccionar, con la mala suerte de que la pelota fue a parar hasta el rostro de una mujer en primera fila. El número 2 del mundo, sin pensárselo, cruzó toda la pista hasta el bando contrario para saludar a aquella aficionada que no creía lo que estaba sucediendo. Un pequeño gesto que dice mucho del escocés.
Andy Murray se disculpa ante una aficionada tras darle un pelotazo

