Stan Wawrinka o 'Stanimal' como le renombró Roger Federer, es ahora mismo algo así como una bestia en calma, cogiendo fuerzas y energía para salir de repente ahí fuera y darse un festín con lo que vea. Ese festín quizá sea el próximo Abierto de los Estados Unidos a jugarse entre agosto y septiembre. Demasiado tiempo lleva el de Lausana agazapado, obteniendo discretos resultados. La inestabilidad del 'Big Four' con ausencias y lesiones puede ser un aliciente más para que Wawrinka se destape de nuevo y siembre el caos por el cemento norteamericano. El discípulo de Magnus Norman se mira así mismo y se ve cada vez mejor, cada vez mejor tenista. Es hora pues de que lo plasme realmente en la pista.
"Sé que puedo jugar bien en los Grand Slams. Intento seguir con esa dinámica. Sé que cada vez juego mejor y mejor. Esto no quiere decir que tenga mejores resultados", cuenta Wawrinka para tennis.com. "Todo el mundo mejora", cree el suizo que tiene claras sus aspiraciones. "Mientras sea feliz con lo que hago y disfrute haciéndolo, seguiré manteniéndome ahí".
Y es que ya son 31 años para el de Lausana. Teniendo en cuenta que la longevidad del circuito aumenta, no parecen tantos. Y es cierto que algunos componentes del 'Big Four' como Federer y Nadal empiezan a claudicar con reiteradas lesiones. Pero es que por detrás vienen, mediada la veintena, otras talentosas raquetas que amenazan los planes de Stan. Wawrinka tiene bien definidas las pautas que le pueden llevar al éxito y que según él, le hacen cada vez mejor.
"Para mí, lo realmente importante es el trabajo duro. Soy esa clase de persona que siempre está lista para pasar horas y horas en la pista de entrenamiento. Esta es una de mis mejores cualidades como tenista", afirma el poseedor de un prodigioso revés a una mano. "Trabajo para ser mejor tenista y tengo un equipo fantástico a mi alrededor. Cuando contraté a Magnus Norman, me aportó pequeños detalles que me han dado mucho", revela Wawrinka.

"Pero porque juegues una semana muy bien en los entrenamientos no necesariamente vas a estar mejor en la pista de inmediato. Tienes que darte tiempo", aconseja el helvético que considera bueno su año 2016 a pesar de que solo ha jugado bien en momentos puntuales. Su título en Dubái, el conseguido en su país en la ciudad de Ginebra o las semis de Roland Garros, en las que en cualquier caso se deshizo como un azucarillo ante Andy Murray. Stan no se come la cabeza y se centra en disfrutar.
"Solo trato de pasármelo bien haciendo lo que hago. Es siempre un fantástico reto jugar contra el número 1 o el número 2. Un desafío muy duro, tampoco soy un chaval ya", dice el suizo. Abre la puerta a otros jugadores como él, peligrosos y con mucho potencial, para que le secunden y rompan la hegemonía de los 'Cuatro Fantásticos'.
"Hay algunos jugadores como Milos Raonic, que ha hecho final en Wimbledon. En cualquier caso es realmente duro dar el paso e irrumpir y abrirse camino", sentencia. Unos deben abrirse camino y otros como él, desandarlo y acordarse de por dónde han venido.

