El absoluto dominio que lleva imponiendo Novak Djokovic en lo alto del ranking ATP ha visto cómo la pelea por ser número uno ha desaparecido por completo de las páginas de actualidad. Sin embargo, esta emoción se ha desplazado unos escalones más abajo por ver quiénes tienen el suficiente tesón y la necesaria regularidad por obtener un asiento entre los diez mejor acolchados del vestuario. Uno que llevaba cinco temporadas aposentado en el top10 abandonará este privilegio el próximo lunes debido a un mal inicio de temporada, por lo que una serie de raquetas han empezado la carrera por alcanzar antes que nadie tal concesión.
Hablamos, lamentablemente, de David Ferrer. El de Jávea afrontaba un 2016 lleno de retos en el cual debía defender un buen puñado de punto del curso anterior. Solamente en el primer trimestre, en sus manos debía guardar los títulos de Doha, Río y Acapulco. Doce meses después, no pudo revalidar ninguno. Esto se ha visto sumado a un parón por necesidad y a una gira de arcilla que tampoco está cumpliendo las expectativas. Así pues, el alicantino abandonará el top10 cinco años después, desde que regresara en octubre de 2010 para quedarse hasta la semana vigente.

Otro que también está jugando con fuego y que puede tener pie y medio fuera de los diez primeros si no espabila es Tomas Berdych. El checo es otro referente en cuanto a regularidad, raro es el torneo en el que no le vemos cruzar hasta los cuartos de final o incluso alguna ronda más. Pero ‘el acomodado’, como lo llaman algunos, tiene un gran punto negro en su historial que sin embargo no le impide codearse ante los mejores: un récord de 49-113 ante jugadores del top10. ‘Negativo’ se queda corto para definir tal estadística. De aquí se puede extraer, por ejemplo, que estar en el saco de los mejores no significa que estés a su mismo nivel. Berdych es la mejor de las pruebas. Así pues, el checo se encuentra a tan solo cien puntos de perder este rango que adquirió en junio de 2010.
Unos que descienden y otros que se mantienen. Como Jo-Wilfried Tsonga, actualmente en el séptimo escalón del ranking. El de Le Mans es el clásico jugador que encadena una serie de resultados desastrosos pero que de repente te gana un Masters 1000 o pisa las semifinales de un Grand Slam. Esas semanas de brillantez, muy puntuales, le sirven para mantenerse en la brecha y seguir gozando de una buena clasificación para afrontar con mayores garantías los cuadros ATP. Quien ha vuelto al top10 y por méritos propios ha sido Milos Raonic. El canadiense se quedó en Roma, por primera vez esta temporada, fuera de los cuartos de final, una racha que le ha servido para volver al lugar que una lesión le apartó hace ya una temporada. Recuperado ya al 100%, el pupilo de Carlos Moyá amenaza con asaltar los puestos principales de la azotea.

Y en esa misma pelea rondan otras raquetas como el oportunista pero fiable Richard Gasquet, actual número diez, el venido a menos pero ex campeón de Slam, Marin Cilic, o las nuevas generaciones de talento lideradas por dos pequeños que han sufrido una evolución terrible en las dos últimas temporadas: David Goffin y Dominic Thiem. Quién sabe si Gael Monfils pudiera recuperar ese número siete que un día ostentó, o si Roberto Bautista será capaz de cumplir su objetivo de alcanzar este vagón. Son muchos los candidatos y solo diez los que conviven allí arriba, aunque si me permiten mi opinión, tengo muy claro quién acabará adelantándolos a todos por el carril izquierdo: Nick Kyrgios. Y más pronto que tarde.

