Nunca nadie imagino que aquel chico de 17 años que disputó en Roland Garros de 1999 su primer partido de Grand Slam frente a Patrick Rafter podría llegar a batir cifras centenarias de este deporte. Sin embargo, esta madrugada en Melbourne, Federer rompió todos los récords históricos de la Era Open del tenis masculino: gracias a su triunfo sobre Grigor Dimitrov por 6-4, 3-6, 6-1 llegó a convertirse en el primer tenista en llegar a los 300 partidos de Grand Slam ganados. Además, gracias a su tenis, el helvético selló su pase a octavos de final del Australian Open por decimocuarta ocasión en su vida y chocará con David Goffin en siguiente instancia.
El partido fue intermitente en la mayoría de sus facetas. No hubo grandes intercambios desde el fondo de pista. Ninguno supo ni quiso ir por esta vía de juego. El patrón propuesto tanto por Federer como por Dimitrov era otro: tener la iniciativa, arriesgar, forzar al rival e imprimirle velocidad a la pelota. Asumiendo el riesgo, pero este era el plan inicial. Con este guión estructurado, el resultado final no podía ser más que un encuentro discontinuo. Entrecortado.

Dimitrov cayó en la trampa de Federer. El búlgaro le quiso jugar de igual a igual al suizo y en este apartado suele reinar quien mejor tenis tiene. Salió a buscar a Federer, pero no fue capaz de tener la constancia necesaria para estar siempre prendido en el partido. Los altibajos iban y venían. Era capaz de poner en serios aprietos al 17 veces de Grand Slam, pero a la vez le entregaba puntos gratuitos con reveses a la red, derechas largas o malas elecciones en las voleas.
Y todo esto sucedía mientras Federer no tenía, ni mucho menos, la mira ajustada. El número tres del mundo también mezclaba destellos de gran tenis con una enorme cantidad de errores no forzados. Al término del encuentro, el suizo contabilizó 55 fallos y el búlgaro, 44. Un total de 99 errores no forzados por parte de los dos jugadores que resumen lo que fue un partido plagado de malas decisiones, tiros desacertados y golpes a destiempo.

Finalmente, ganó el de siempre. Cinco veces se enfrentaron Federer con su (ex) ‘Baby’ y el resultado fue el mismo: victoria del suizo que a sus 34 años ya está entre los 16 mejores del primer Grand Slam del año.

