El serbio Novak Djokovic concede una entrevista para el New York Times en la que se deshace en elogios hacia Roger Federer y Rafael Nadal y da detalles sobre cómo trabaja para mejorar su fuerza mental y habla sobre la meditación como el factor clave de todo. Una entrevista profunda y muy interesante titulada "Djokovic es un número 1, guste o no".
"Al principio de mi carrera fui observado como un rebelde. Alguien que llega y empieza a desafiar a los dos tipos que eran tan dominantes. La gente se preguntaba: '¿Quién es este tío de Serbia, un pequeño país, que viene de la nada y comienza a decir que puede derrotar a los mejores del mundo y convertirse en número 1?'. Obviamente, entiendo la reacción de la gente a eso pero sentía que la única manera para mí de mostrarme así era demostrar que merecía estar ahí", cuenta Novak.
Eso sí, Djokovic no quería que nadie viera eso "como una falta de respeto". "Es por Nadal y Federer que me convertí en un mejor jugador y en la persona que soy hoy día", señala. "Me lo tuve que ganar y aún tengo que hacerlo. Creo que aún no estoy al mismo nivel de apreciación de ellos dos y ellos, sin duda, se lo merecen porque han sido auténticos dominadores", añade un Nole que se deshace en elogios hacia Roger y Rafa. "Son dos campeones tanto dentro como fuera de la pista. Pero eso me motiva aún más a seguir adelante".

Novak encontró en una dieta sin gluten una gran ayuda para convertirse en mejor jugador. En 2010, tras incluir esta dieta en su rutina, consigue ganar la Copa Davis para su país y en 2011 completa una de las mejores temporadas que se le recuerda a un tenista en toda la era Open ganando tres de los cuatro torneos de Grand Slam. Eso sí, quiere matizar algo. "La dieta sin gluten fue lo más comentado por los periodistas en aquella época enfatizando que todo mi éxito venía por eso, pero no es cierto. Es un cambio en mi vida que me hizo mejorar, pero no porque no tomaba gluten comencé a ganar todos los partidos".
El de Belgrado también habla sobre su estilo, algo de lo que se preocupa mucho. "Yo cuando era pequeño me fijaba en cómo iba vestido cada tenista y los intentaba copiar. Me encantaba el de Agassi, tenía un estilo único", afirma Novak que reconoce preocuparse por lucir siempre bien sobre la pista. "Si te sientes bien con tu ropa eso te afecta psicológicamente de alguna manera, lo reconozcan o no el resto de jugadores".
El NYT enumera las distintas personas que conforman el equipo de Novak. Un equipo amplio, como no se puede esperar otra cosa de un número 1 como él. A sus dos entrenadores, Boris Becker y Marian Vajda, se suman sus preparadores Miljan Amanovic y Gebhard Phil-Gritsch y sus managers Edoardo Artaldi y Elena Cappellaro. Cuenta este medio que Djokovic hace firmar a todos los miembros de su equipo una cláusula de confidencialidad por lo que no pueden dar ninguna información específica sobre sus métodos de entrenamiento aunque según ellos, se conoce que Novak usa una máquina de CVAC, un dispositivo de inmersión que ayuda a la recuperación muscular parecida a la de la foto.

Djokovic ha mejorado mucho el aspecto mental en los últimos tiempos. Es algo que tanto él como su equipo trabajan, sobre todo con la incorporación de Becker. "Me gusta ser un espíritu creativo", explica el serbio. "Creo que en la vida o avanzas o retrocedes. Es como ir hacia arriba o hacia abajo. Todos nos movemos, la gente, nuestro planeta, por lo que puedes moverte o quedarte como estás. Pero si te quedas sin moverte, en realidad estás retrocediendo", reflexiona.
Durante la entrevista, Nole reconoce haber ido a un templo Budista en Londres durante su estancia para el torneo de Wimbledon y que la meditación le ha ayudado mucho a concentrarse mejor y mejorar su fuerza mental. "Una de las maneras es a través de la meditación, pero no con la intención de evadirse y escapar de los problemas, sino visualizar", explica el serbio. "La visualización es una parte muy importante en la vida de alguien, no sólo en la de un deportista. Yo creo en la ley de la atracción. Tú obtienes lo que produces en tus pensamientos. Así funciona la vida".
Pero aún con todo este trabajo mental, la meditación y la dieta sin gluten, Djokovic no encuentra el estado perfecto. "Hay días donde tiro la raqueta al suelo, grito o me peleo con mi mujer, pero esos días existen sin más y por mucha meditación que se haga, seguirán existiendo", concluye.

