Los octavos de final del Us Open 2015 supondrán un choque más complicado que los tres anteriores para el segundo favorito del cuadro masculino, Roger Federer. El suizo tendrá enfrente a uno de los tenistas más explosivos desde la línea de servicio, el estadounidense John Isner, quien ya disfruta de su mejor resultado en Grand Slam esta temporada e intentará repetir los cuartos de final que alcanzó aquí mismo en el curso 2011. El de Greensboro ya sabe lo que es ganar al de Basilea, aunque de eso hayan pasado ya tres calendarios, con lo que el duelo se presenta como muy interesante por parte de ambos bandos. Una plaza entre los ocho mejores está en juego.
En total han sido 250 los minutos que Federer acumula en sus rodillas tras superar los tres primeros obstáculos en Nueva York. Sin contar su victoria ante Kohlschreiber, el suizo ya presentaba el segundo mejor inicio de su carrera en cuanto a juegos cedidos en los dos primeros envites de un Grand Slam, una tendencia que se equilibró en su choque con el alemán, ante el que perdió por primera vez su saque desde hacía casi dos meses para firmar más tarde su décimo triunfo ante el germano. Isner aterriza en esta cuarta ronda de manera plácida tras batir a Jaziri, Youzhny y Vesely en sets corridos. Ante el checo, le sirvió con firmar los dos primeros parciales, justo antes de que decidiera retirarse por agotamiento. Dos tenistas con prisas y con el tanque de gasolina todavía lleno a pesar de encontrarnos en el ecuador del certamen.

El público neoyorquino podrá disfrutar esta temporada con dos jugadores locales. Uno es Donald Young de manera sorprendente y el otro, como casi siempre en rondas tan avanzadas, John Isner. La eterna promesa del tenis estadounidense alcanza por quinta ocasión en su carrera la cuarta ronda de un Grand Slam, tercera ocasión que lo hace aquí en Flushing Meadows. Su mayor hito lo logró precisamente en 2011 cuando se quedó anclado en cuartos de final frente a Andy Murray y lo que, hasta el dia de hoy, ha sido la mejor participación de su carrera en un major. En otras plazas se mueve Federer, quien ya acumula 75 triunfos en la Gran Manzana y busca, por última oportunidad este curso, el ansiado 18º gran título de su carrera, una recompensa que ya tarda más de tres años en llegar.
Entre ellos se han visto ya unas cuantas veces y ambos saben lo que es ganarse el uno al otro. El de Basilea domina el cara a cara por 4-1, siendo el único triunfo del americano en primera ronda del Grupo Mundial de la Copa Davis 2012 tras dejarse remontar el primer set del encuentro. Los otros cuatros duelos fueron a parar al zurrón del helvético y solamente en uno la victoria no se cerró en sets corridos. El primer enfrentamiento sucedió en este mismo Grand Slam hace ocho años en tercera ronda donde Isner amarró el primer parcial pero terminó perdiendo el encuentro. “Le conozco bien del vestuario, es un buen tipo. Me pensaré muy seriamente realizar mis subidas a la red con su segundo saque”, confesó Federer tras su última celebración.

La dificultad sube en todos los sentidos, tanto en la ronda a disputar como en el rival a batir. John Isner es un rival incómodo que, de tener el día fino con el servicio, puede poner a cualquiera en serios problemas. Federer deberá estar muy atento desde el resto para atrapar la iniciativa del punto lo antes posible y mover al norteamericano sobre la pintura para descolocar al gigante de Greensboro. Eso respecto al europeo, en el caso de John la táctica es clara: cañonazo tras cañonazo para evitar dar ritmo al suizo. Dos estilos antagónicos y una oportunidad de seguir mejorando en sensaciones en un torneo donde los principales cabezas de serie, Djokovic y Federer, de momento se han mostrado intratables.

