Serena Williams es la gran atracción del circuito femenino allá donda va, pero todavía el boom mediático es más grande cuando juega en los Estados Unidos. La 21 veces ganadora de Grand Slams en individuales (6 Australian Open, 3 Roland Garros, 6 Wimbledon y 6 US Open) es la máxima candidata al título en Cincinnati, pero de lo que la gente ya habla es de lo que podría llegar a conseguir en unas semanas en Nueva York: el Grand Slam; la consecución de los cuatro torneos grandes en el mismo año.
La menor de las hermanas, ganadora esta año en Melbourne, París y Londres, sabe que puede hacer historia igualando el hito que logró Steffi Graf en 1988 pero no quiere ni pensar en ello para no ponerse más presión encima de la que ya tiene. Consultada por los periodistas por la manera en que encara el US Open, la número uno contestó entre dudas. “Hmmm… no lo sé. Realmente estoy tratando de estar apartada del estrés y lejos de la prensa. Pero, como bien sabéis, esto es un poquito complicado. No sé… hablaré con mi agente sobre esto esta misma noche para así poder minimizar todo lo que hago porque yo simplemente quiero jugar al tenis”, confesó la jugadora que quiere blindarse de lo externo y preocuparse únicamente por lo que mejor sabe hacer: jugar al tenis.

Serena no solo podría conseguir el verdadero Grand Slam en el US Open sino que además igualaría otra marca histórica del tenis: los 22 majors conseguidos por Steffi Graf. “No quiero escuchar sobre esto, sobre esa historia o la otra porque yo solo quiero estar preparada para hacerlo lo mejor que sé. Quiero estar preparada para ganar y no quiero distracciones, así es como lo voy a gestionar”, resume Williams.
La máxima candidata al título no quiere ir más allá, ya llegará el tiempo del US Open, pero antes está el partido de cuartos de final con Ana Ivanovic, jugadora a la que domina por un claro 8-1 en el cara a cara. Un partido para aumentar la confianza y, también, la presión con la que compite en cada torneo.

