Skip to main content

Alcaraz recupera la sonrisa: “Me preguntaba si volvería a ser el mismo”

El español expuso algunos pensamientos intrusivos que le estaban martilleando estos últimos meses. Hoy, tras revalidar su corona en Tokio, los fantasmas quedan enterrados.

Alcaraz recupera la sonrisa: “Me preguntaba si volvería a ser el mismo”. Fuente: Getty

Por muy bueno que uno sea, por muy bien que te vayan las cosas, nunca sabes en qué esquina puede el destino torcerte los planes. Esto es lo que ha sufrido Carlos Alcaraz en 2026, aunque el español parece estar ya en el mismo lugar donde estaba antes de su grave lesión.

Tras levantar por segundo año consecutivo el ATP 500 de Tokio, el murciano ha dado el siguiente paso en la escalera, un salto doble que le permite ver que ya está listo para aguantar compitiendo durante una semana, ganar a los mejores y, por si faltaba algo, ampliar su vitrina de trofeos. Todo salió bien en esta experiencia en Japón, de ahí que se mostrara tan feliz en los micrófonos de TennisTV cuando logró inclinar a Jiri Lehecka en sets corridos.

“Estoy muy feliz de levantar un trofeo de nuevo, ha sido bastante tiempo. Este es muy especial después de mi lesión, volver y en mi segundo torneo levantar el título es muy importante para mí”, reconoció Alcaraz después de conquistar el campeonato. Un triunfo que llega después de una semana en la que no todo fue sencillo para el número uno español, que tuvo que encontrar soluciones en diferentes momentos para mantener vivo su camino hacia el título.

El propio Alcaraz admitió que su nivel no fue siempre el esperado, pero destacó especialmente su capacidad para corregir los problemas a medida que avanzaba el torneo. “En ocasiones no he jugado bien durante la semana pero estoy muy contento de cómo he encontrado las soluciones”, explicó. Y hubo una conclusión todavía más reveladora después de su último partido: “Este ha sido el mejor partido de la semana o al menos el que más consistente he jugado”.

Una lesión también se juega en la cabeza

El título de Tokio tiene un valor especial porque Alcaraz no solo tuvo que recuperar su tenis después de la lesión, también tuvo que recuperar la confianza. Durante el tiempo alejado de las pistas aparecieron dudas que, según reconoció el propio jugador, llegaron a ser muy difíciles de apartar.

“Se me pasaron muchos pensamientos negativos durante la lesión. Si volvería a ser el mismo, si sentiría dolor al golpear la bola... muchos pensamientos negativos”, confesó. Una reflexión que permite entender mejor el significado de este regreso. Porque la recuperación física es solo una parte del proceso, pero volver a golpear sin miedo, competir sin pensar en la zona lesionada y recuperar las sensaciones que antes parecían naturales también requiere tiempo.

En ese proceso, Alcaraz quiso destacar el papel de su equipo. “Gracias a mi equipo sabía que volvería fuerte, me dijeron que volviese a tope y golpeando la bola como siempre y gracias a ellos he tenido la confianza suficiente para hacerlo”, explicó. Hoy Tokio le devuelve ahora algo más que un trofeo, le devuelve certezas. Después de atravesar las dudas propias de cualquier lesión, Alcaraz ya tiene una respuesta sobre la pista. Su tenis sigue ahí... y la confianza también.