Finalista en Wimbledon con solo 21 años. Aunque ahora pueda parecer un golpe durísimo, Garbiñe Muguruza se dará cuenta, con el paso de los días, del gran resultado que ha cosechado pese al sabor amargo de la última jornada. Enfrente tenía a Serena Williams, la número uno del mundo y campeona de 21 Grand Slams, un obstáculo excusable en caso de tropiezo, pese a que la hispano-venezolana no bajó nunca la cabeza en los 83 minutos que ofrecieron de espectáculo.
“Serena siempre encuentra el camino hasta la victoria, la vía para hacer golpes ganadores, servir y ponerte un saque directo, no es una casualidad que ella sea la número uno. Han sido dos grandes semanas cargadas de emoción y estoy muy contenta con lo que hice”, admitió Garbiñe en rueda de prensa tras caer por tercera vez ante la tenista estadounidense, alguien a quien ya logró vencer en Roland Garros de 2014. Hoy, no hubo la misma suerte.
Mientras recibía la bandeja de plara, la caraqueña no tuvo más opción que quebrar su escudo de cristal y dejar al descubierto sus emociones a flor de piel, un momento mágico que vino precedido de una sonora ovación del All England Club. “Yo no podía dejar de llorar. Simplemente pensaba que estaba haciendo a todas esas personas sentirse así en una misma pista de tenis era increíble. Me hizo sentir muy especial”, respondió la que, a partir del próximo lunes, será la novena mejor raqueta del raking femenino.

“Me he divertido mucho, casi no puedo hablar. No tengo palabras para describir lo que siento. Estoy muy orgullosa y tremendamente agradecida por la manera en la que me ha tratado toda esta grada, increíble a lo largo de toda la semana. Hoy he aprendido que todas las personas pueden ponerse nerviosas en una situación como esta, en una final de Grand Slam. Hasta Serena. Lo sé porque lo vi con mis propios ojos”, declaró la cuarta jugadora española de la historia en alcanzar la final de Wimbledon.
Ahora la hierba cierra su gira para despedirse hasta otra temporada, épcoa que Muguruza ya espera con inquietud. “Me encanta jugar en grandes plazas, ésta ha sido mi primera final de Grand Slam y es como un sueño hecho realidad. Aprovecho también para felicitar a Serena, ella es realmente la número uno del mundo. Puede que ahora el pasto pase a ser mi superficie favorita, lástima que en España no haya demasiadas pistas así, espero que a partir de ahora se cambie”, concluyó entre risas la pupila de Alejo Mancisidor.

