Roger Federer disfrutó de un nuevo triunfo en su paraíso particular, la hierba de Wimbledon, tras derrotar en menos de noventa minutos a Sam Querrey (6-4, 6-2, 6-2) en su partido de segunda ronda. El suizo se mostró especialmente concentrado ante el norteamericano y alcanzó las 75 victorias en el Grand Slam londinense, un récord que comparte también con el Open de Australia. Sam Groth ya le espera para su cita del próximo sábado con un billete en juego rumbo a la segunda semana de competición.
Venía avisado el helvético sobre el potente saque del tenista de San Francisco, quien ya venía de ajusticiar a Igor Sijsling en la ronda anterior. Dicho y hecho. El de Basilea, pese a que apenas logró pasar una bola al otro campo en el primer juego del partido, fue estudiando a su oponente hasta llegar al 4-4 y dar la estocada definitiva sobre el verde. Primero desperdició un 0-40 para darle emoción a la situación, para luego lograr otra ventaja y romper por fin el saque del estadounidense. Ya desde la línea de servicio, la primera manga del encuentro caía irremediablemente en las garras del número dos del mundo.

El segundo parcial seguía el mismo discurso que el primer acto, aunque ya a una velocidad distinta. Todos sabemos la dificultad de vencer a un jugador de esta categoría, más si cabe tras ceder el parcial inaugural. Ésto le pesó demasiado a Querrey, exento de adrenalina tras su regreso al campo cediendo sorprendentemente su servicio. Sonreía Federer tras ver cómo lo que parecía una tormenta al final serían cuatro gotas. El número 36 del mundo estaba atado y bien atado. Solo una catástrofe podría separar a Roger Federer de la tercera ronda de Wimbledon.
Por si acaso, el suizo concretó una nueva ruptura para cerrar el segundo set con un 6-2 clarividente. Uno crecía sobre sus propios pasos, el otro retrocedía ante el ímpetu del heptacampeón. Un duelo que se antojaba más complicado de lo que estábamos viendo pero que hizo respirar a los 13.000 espectadores que tan acostumbrados están a alentar al ganador de 17 grandes. Un nuevo set, una nueva historia pero un comienzo calcado. De nuevo un break a favor del europeo desequilibraba más si cabe la balanza y situaba la alfombra ya sin obstáculos hasta un nuevo episodio en el All England Club.

Consumadas los dos primeros capítulos de esta edición de Wimbledon de 2015, Federer cierra sus números con dos victorias sencillas y sin apenas complicaciones. Todavía no ha perdido un set y, de momento, no le han roto el servicio. Además, habría que ver si ha concedido alguna pelota de quiebre. En el horizonte aparece Sam Groth para ajustar cuentas el próximo sábado. Se vieron las caras solo una vez, en el pasado Us Open, con triunfo cómodo para el de Basilea quien, de momento, ya celebra las bodas de diamante con su torneo favorito: 75. Se dice pronto.

