Jannik Sinner ha decidido no disputar el Masters 1000 de Canadá 2026 con el objetivo de gestionar esfuerzos antes del US Open, una decisión que Fabio Fognini comprende, aunque utiliza para reflexionar sobre cómo ha cambiado el circuito. El italiano recuerda que Federer, Nadal y Djokovic acostumbraban a disputar prácticamente todos los grandes torneos.
La ausencia de Jannik Sinner vuelve a poner encima de la mesa una discusión recurrente. Cada vez que una estrella renuncia voluntariamente a un Masters 1000 aparecen voces que consideran que los jugadores actuales compiten demasiado poco y recuerdan con nostalgia la época del Big 3. La comparación tiene matices importantes: ni Federer, Nadal y Djokovic jugaron siempre todo ni las demandas físicas y el calendario son exactamente iguales a los actuales. Fognini, que convivió durante prácticamente toda su carrera con ellos, aporta una perspectiva especialmente interesante.
Fognini entiende la decisión de Sinner
Sinner podía llegar a Canadá persiguiendo otro gran éxito después de una primera mitad de temporada espectacular, pero ha optado por priorizar su físico. El US Open aparece ya en el horizonte y el italiano quiere administrar cuidadosamente las cargas después del enorme desgaste acumulado durante los últimos meses.
Fognini no encuentra nada extraño en esa determinación. "No me sorprende la retirada de Jannik de Montreal. Hace bien en reservarse para el US Open", explicó en Sky Sports Italia. Es una reflexión que parte de una realidad cada vez más interiorizada entre los mejores jugadores. El objetivo ya no consiste necesariamente en competir todas las semanas posibles, sino en llegar en condiciones óptimas a los torneos que verdaderamente pueden definir una temporada.
En el caso de Sinner, además, cualquier problema físico adquirido ahora podría comprometer Cincinnati y, especialmente, Nueva York. Desde esa perspectiva, renunciar a Canadá puede entenderse como una decisión estratégica más que como una simple voluntad de descansar.
Fabio Fognini expone una diferencia clara con el Big 3
Sin embargo, Fognini introduce inmediatamente el contrapunto. El italiano lamenta que los grandes Masters 1000 puedan perder a tantas estrellas y recuerda cómo era competir durante el periodo en el que Federer, Nadal y Djokovic monopolizaban prácticamente todos los grandes títulos. "Hoy cualquiera puede ganar un Masters 1000. En mi época, Roger, Rafa y Nole no se saltaban ni uno, era imposible", afirmó.
La frase contiene cierta exageración si se interpreta literalmente, pero refleja perfectamente una sensación que muchos aficionados comparten. Durante los mejores años del Big 3, acudir a un Masters 1000 significaba habitualmente tener que superar a varios de los mejores jugadores de la historia para levantar el trofeo.

Fognini sabe bien lo que suponía. Llegó a ser número 9 mundial y conquistó el Masters 1000 de Montecarlo 2019, desarrollando prácticamente toda su trayectoria en una época en la que Federer, Nadal y Djokovic convertían los grandes torneos en territorios tremendamente difíciles de conquistar para el resto.
¿Realmente Federer, Nadal y Djokovic jugaban siempre todos los grandes torneos?
Aquí aparece uno de los grandes matices del debate. Existe cierta tendencia a idealizar el pasado y recordar al Big 3 compitiendo todas las semanas sin descanso, cuando la realidad fue bastante más compleja.
Los tres gestionaron calendarios en diferentes momentos de sus carreras, sufrieron numerosas lesiones y renunciaron a torneos importantes cuando sus cuerpos lo exigieron. Nadal constituye probablemente el ejemplo más evidente. Durante numerosos años exprimió su físico durante la gira de tierra batida y llegó al tramo final de la temporada muy castigado, hasta el punto de que sus resultados y participación en los últimos meses del curso se vieron condicionados recurrentemente.
Federer también modificó profundamente su planificación conforme avanzó su carrera, seleccionando mucho más dónde competir para prolongar su longevidad. Djokovic ha hecho algo similar en sus últimos años. La gestión de esfuerzos, por tanto, no es un invento de la nueva generación.
Otra cuestión diferente es que durante determinados periodos de plenitud los tres fueran capaces de sostener una presencia extraordinariamente constante en los grandes eventos. Ahí sí existe una parte de verdad en la reflexión de Fognini y resulta comprensible que alguien que compitió contra ellos perciba una diferencia respecto al escenario actual.
El tenis actual exige una explosividad física cada vez mayor
También resulta peligroso interpretar las bajas actuales como una cuestión generacional y concluir simplemente que los jóvenes son "más blandos". El tenis profesional ha experimentado una enorme evolución física durante los últimos años.
La velocidad media de pelota, la capacidad para golpear con potencia desde posiciones defensivas y, especialmente, la explosividad necesaria en los desplazamientos convierten cada intercambio en un esfuerzo extraordinario. Los mejores jugadores no solamente golpean más fuerte: cubren enormes cantidades de pista, frenan violentamente, cambian de dirección y vuelven a acelerar constantemente.
Todo ello tiene consecuencias. El cuerpo debe absorber una enorme cantidad de impactos durante partidos que pueden prolongarse varias horas y repetirse prácticamente cada dos días durante las grandes citas. Además, la ampliación de numerosos Masters 1000 ha provocado que las grandes giras ocupen cada vez más semanas del calendario.
Por eso comparar directamente épocas distintas resulta complicado. Federer, Nadal y Djokovic soportaron una exigencia brutal y demostraron una capacidad física extraordinaria, pero eso no significa que cualquier decisión de Sinner, Alcaraz o cualquier jugador actual de proteger su cuerpo pueda interpretarse como falta de compromiso.
Sinner renuncia a Canadá pensando en un objetivo mucho mayor
En el caso concreto de Sinner, además, resulta difícil cuestionar su ambición competitiva. El italiano viene acumulando grandes resultados y sabe que buena parte de sus objetivos de la temporada se decidirán durante las próximas semanas. Renunciar a Canadá supone sacrificar la posibilidad de continuar una extraordinaria dinámica en Masters 1000, pero permite disponer de más tiempo para preparar la pista dura y afrontar en mejores condiciones Cincinnati y el US Open.
Lo sucedido en Roland Garros, que el propio Jannik achacó al esfuerzo físico y mental extremo de haber disputado todos los Masters 1000 de la gira sobre tierra, puede haber sido un punto de inflexión en su carrera y la manera de gestionar su calendario. Ahí coincide plenamente Fognini. Su crítica no apunta tanto contra Sinner como contra una evolución general del circuito en la que los Masters 1000 pueden encontrarse con cuadros debilitados cuando varias estrellas deciden contemporizar esfuerzos simultáneamente.
Y ese sí es un debate relevante para el tenis. El circuito necesita proteger el prestigio de sus grandes torneos, pero también debe preguntarse hasta qué punto puede exigir una presencia permanente a jugadores sometidos a un calendario y un nivel de intensidad física extraordinarios.
La frase de Fognini sobre Federer, Nadal y Djokovic invita inevitablemente a mirar hacia atrás, pero también a evitar comparaciones demasiado sencillas. El Big 3 tampoco fue inmune al desgaste, y algunos de sus integrantes pagaron durante años los excesos cometidos en determinados momentos de la temporada. Sinner parece decidido a aprender esa lección: puede renunciar a un gran torneo ahora si considera que eso aumenta sus posibilidades de llegar en plenitud al escenario que más le importa, el US Open.

