Andy Roddick: “Wimbledon es el mayor agujero de mi carrera, ese que me gustaría poder llenar”

Tres años después de su retirada, el tenista de Nebraska charla tranquilamente sobre su nuevo trabajo de comentarista y su carrera deportiva como jugador.

Fernando Murciego | 2 Jul 2015 | 10.30
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Parece que fue ayer cuando Juan Martín Del Potro forzaba a Andy Roddick a mandar fuera aquella derecha paralela en cuarta ronda del Us Open de 2012. Pero no, se han consumido ya tres calendarios desde aquel momento y el ex número uno del mundo ha tomado una de las decisiones más importante de su vida: volver a Wimbledon. Eso sí, con algunas modificaciones: cambiando la raqueta por el micrófono y los pantalones cortos y la gorra por un traje. Así lo cuenta el de Omaha en una entrevista en The New York Times.

Sentí que era una oferta única para mí y no una que normalmente se presenta relacionada con el tenis. En cuanto a la BBC, le dije a Brook -su mujer- durante mucho tiempo que éste era probablemente el único trabajo que me gustaría hacer, comentando partidos, al menos en este momento, solamente por el prestigio de la cadena no podía decir que no. He tenido una relación amorosa con Wimbledon durante mucho tiempo y me hacía especial ilusión”, comenta el hombre que comentará los partidos de la segunda semana de competición.

No sé qué tipo de comentarista seré, todavía no he pensado en ello. Una de las cosas positivas que tengo es que todavía he jugado contra el 90% de estos chicos. Puedo hablar de duelos situacionales, el negocio final de estar en Wimbledon, los diferentes tipos de presión que la gente se va a encontrar. Tengo una regla bastante estándar, incluso cuando estuve en Fox. Yo soy feliz diciendo algo, incluso si es negativo, siempre y cuando fuera capaz de decírselo a esa misma persona si estuviera delante de mí mirándome a los ojos. Creo que es lo justo. Desde luego, no voy a rehuir de decir lo que pienso”, explica Roddick en lo que será su segunda aventura delante de las cámaras.

Después de un tiempo trabajando con periodistas, quizá el norteamericano vaya entendiendo un poco mejor la manera de actuar del ‘enemigo’. “Representé durante mucho tiempo al tenis estadounidense y siento que respondí correctamente en el 90% de las veces, y en los días en que no lo hice, bueno, todo el mundo tiene días malos, ¿no? Los lunes por la mañana eran los días más duros porque todo el mundo conoce cómo se elabora un plan de juego pero, aun así, a veces subestimaban lo difícil que es ejecutarlo. Supongo que mi frustración llegaba por ser, por ejemplo, top-5 del mundo y tener a alguien que no ha jugado al tenis en su vida diciéndote cómo deberías haber jugado el partido. Eso me molestaba hasta el extremo y, francamente, probablemente todavía me seguiría ocurriendo”, asevera el que fuera número uno del mundo en 2003.

Lo que sí es cierto es que, desde su retirada, el ex tenista de 32 años ha pasado inadvertido para los medios de comunicación. ¿Dónde se encontraba? “Desde que me retiré creo que he estado en dos partidos sólo porque tuve que hacer algunas cosas patrocinando una gira, pero nunca dejé de ver el tenis. Nunca dejé de jugar cuando los chicos han estado cerca de mi ciudad. Nunca he dejado de hablar de tenis. Todavía me llaman algunos chicos del tour pidiéndome consejo acerca de algo o si necesitan un informe de exploración sobre alguien ante el que he jugado. Una cosa es ser visible y otra estar involucrado en el tenis, son dos aspectos diferentes”, matiza la última raqueta estadounidense en levantar un Grand Slam.

Y de repente, llega una oferta y regreso a Wimbledon. Por muchas cosas, un lugar especial. “Cada dos días de mi vida, todavía hay alguien que me pregunta acerca de Wimbledon. El tema no me supone ninguna amargura. Es el lugar donde tengo algunas de mis mayores angustias, pero sin duda aprecio incluso la oportunidad de obtener aquellas vivencias. No albergo sentimientos extraños. Wimbledon es el mayor agujero de mi currículum, ese que me gustaría poder llenar. Cuando pienso en Wimbledon, mi momento favorito es la semana de entrenamientos cuando se podía caminar hasta el hotel sin nadie allí, sin tener que tomar los túneles de abajo. Tengo muchos recuerdos de Wimbledon desde una edad muy temprana, siempre los he apreciado mucho”, refleja un hombre que llegó a perder hasta tres finales en el All England Club, todas ante Roger Federer.

Precisamente, en una de esas finales -la de 2009- las 13.000 personas allí presentes le devolvieron el cariño de tantos años en forma de ovación. “Es un sentimiento de respeto, realmente significativo en un momento así. Después de perder Wimbledon en 2009, en la entrega de trofeos lo único que pensaba era, ‘No te descompongas, no te descompongas, aguanta’, porque sabía que una vez que empezara un poco a llorar luego sería incontrolable, justo lo que yo no quería, situación similar a la vivida con Djokovic en el último Roland Garros. “La gente me puso a prueba con ese respeto y esa ovación, que significa mucho. Los atletas tienden a ser melodramáticos en muchos momentos, y a Novak, por lo que escuché, le mostraron su aprecio, lo cual le sirve para tener una muy buena imagen pública. Él mostró algo más allá de ser el jugador número uno en el mundo que domina claramente en su negocio, el tipo parece inmune a todo. Francamente, es muy agradable ver ese momento tan humano después de algo así”, manifiesta Andy.

Viendo la temporada actual, donde muchos jugadores que pasan de la treintena logran sumar éxitos, la pregunta era innegociable. “Éste es un momento de honestidad. Una vez que dejé de creer que podía ganar algo importante, ya no quería continuar. Aun así, gané dos de mis últimos seis eventos como profesional, y odio decir que no fue suficiente porque quise respetar a la gente más joven que soñaba con ganarlos ese verano. Para mí, salir y jugar con chicos que todavía estaban 30, 40 o 50 en el mundo fue el tipo de barómetro que me hizo entender dónde quería estar. Tengo una muy buena comprensión de dónde iba a encontrarme respecto al tenis en este momento de mi vida”, confiesa Roddick sin ningún remordimiento.

Yo no tengo ningún remordimiento acerca del día en que me retiré. ¿Si pienso en que podría seguir ganando a muchos jugadores con un ranking alto? Si, absolutamente. ¿Me siento muy bien cuando disfruto de una vida alejada del tenis? Sí, me siento fantástico, me encanta. ¿Alguna vez he pensado en volver y hacerlo a tiempo completo? Jamás. Vencer a un chico que está cómodamente el 60 en el mundo es muy diferente a tratar de jugar unas semifinales de un Grand Slam. Tengo ego, pero la realidad de ser capaz de hacerlo y hacerlo de verdad son dos realidades diferentes. Cada vez que veo una final Wawrinka-Djokovic me digo a mí mismo: ‘¡Qué bien estoy donde estoy!’", declara nuestro protagonista.

Otra pregunta obligada, Roger Federer. Un gran compañero y, sin embargo, una de sus peores pesadillas. “Es fenomenal. Cuando ves a Roger parece que piensa un golpe y simplemente hace que suceda. Es una habilidad loca. Hace que tener una raqueta en la mano tenga sentido. Yo no creo que sea tan rápido como en sus mejores tiempos, pero sencillamente estamos ante un gran jugador de tenis, y seguirá siéndolo hasta que la salud y el cuerpo se lo permitan. Su juego se puede torcer en un día determinado, como con Stan en París, donde él pasó a ser el dominado, pero tiene tantas opciones que siempre encontrará la manera de vencer a quien sea”, subraya el jugador con el récord de derrotas a manos del suizo, nada menos que 21.

Con Roddick ya fuera de escena, es momento para buscar un sucesor y ese hombre tiene ya nombres y apellidos: Jack Sock. “La sombra de Andre, Pete, Chang y Courier duró mucho más tiempo que mi sombra, y por buenas razones. Cuando a mí me veían perder en una final de Wimbledon, generalmente resultaba como una decepción enorme. Si Jack hiciera semifinales de un Grand Slam sería visto como una enorme, enorme, enorme victoria. Y eso es una buena noticia para él. Me divierto mucho mirándolo, en parte, por toda la fe que le tengo. No siento que él esté asustado por las expectativas creadas. No hay ninguna razón para que no pueda entrar en el top10", concluye el jugador de Nebraska.