Pocos jugadores en el mundo pueden jugar un partido tan malo y ganar sin pasar demasiados apuros. Novak Djokovic es uno de esos privilegiados y por eso es el número uno del mundo. El serbio cuajó un partido para el olvido y aún así despachó en dos sets a un Albert Ramos que fue de más a menos.
El catalán salió decidido desde el vestuario, metalizado a jugarle de igual a igual al vigente campeón de Indian Wells y actual número uno del ranking. Sin complejo alguno, saltó a la segunda pista de tenis más grande del mundo, tras la de Nueva York, con la convicción de que podía tocarle la fibra a Novak Djokovic si se mantenía sólido desde el fondo de pista y si el serbio no tenía su día, claro.
Así, tal y como deseaba el español, fue el comienzo del encuentro. Ramos le rompió de entrada a un Djokovic que salió dubitativo y empezó a cargarse de errores no forzados. En apenas unos minutos, Ramos se adelantaba 3-1 en el marcador con cero winners de su lado y 10 errores no forzados de su rival. Cuando el oriundo de Mataró se dio cuenta que estaba ganando y que tenía a un Djokovic irreconocible del otro lado, le empezó a entrar el vértigo de estar arriba.

Bajó la intensidad, desapareció la solidez y empezó a cargarse de errores no forzados e infantiles. En el 3-2 y saque, regaló 3 dobles faltas en un mismo juego y esto hizo que Djokovic entrara en partido nuevamente. El serbio olió el vértigo y la sangre del rival y fue a por él. Del 1-3 se pasó al 5-3 en un abrir y cerrar de ojos. Sin embargo, el vigente campeón estaba tan generoso que regalaba una derecha dos metros fuera, un revés a la red, un resto largo y así sucesivamente para ir cargando su casillero de errores no forzados.
Finalmente, casi sin quererlo ganó el primer set por 7-5 con unos números que resumen el mal tenis que se vio en la pista: Djokovic acumuló 10 tiros ganadores, 20 errores no forzados, 0 aces y 2 dobles faltas. Ramos: 19 errores no forzados, 0 tiros ganadores, 0 aces y 4 dobles faltas. No hacía falta mucho más que ver los números para darse una idea de lo que había sido un set para el olvido.

El segundo set tampoco tuvo mucho más misterio y siguió la misma tónica que el primero. Djokovic seguía sin estar fino, Ramos era una montaña rusa que combinaba grandes puntos con regalos tan gentiles como los del número uno del mundo y por la vía rápida se quedó el serbio con la segunda manga por 6-3. El partido acabó con 32 errores no forzados de Djokovic por 28 de Ramos en apenas una hora y 25 minutos de juego. Un partido que, probablemente, no quedará en la memoria para ninguno de los dos.
En la siguiente ronda, Novak Djokovic enfrentará al 18º cabeza de serie, John Isner por un puesto en los cuartos de final. Ante un jugador de la talla del norteamericano, o Djokovic levanta el nivel o sufrirá.

