Roger Federer versión 2.0

Roger Federer venció a Andy Murray y clasificó para las semifinales del Australian Open siguiendo su nuevo patrón de juego. El suizo chocará con Rafael Nadal por

El suizo derrotó a Andy Murray por 6-3, 6-4, 6-7, 6-3 y se clasificó para las semifinales del Australian Open por undécimo año consecutivo. Federer volvió a mostrar un tenis elegante ante un Murray que se vio sorprendido por la agresividad del helvético. Potencia en el saque, decisión en la volea y un estado físico óptimo fueron parte del repertorio suizo. En semifinales chocará ante el número uno del mundo, Rafael Nadal.

Se empieza a notar la mano de Stefan Edberg. Este partido ante Murray vuelve a reflejar, como ya lo hizo ante Tsonga, el estilo de juego más agresivo y directo de Federer. Signo que evidencia la ambición del suizo por seguir progresando y puliendo su tenis, su táctica y su condición física.

Roger Federer tenía en la Rod Laver Arena su segundo test de nivel del torneo. En octavos de final chocó con Jo-Wilfried Tsonga y aprobó con nota. Hoy, una ronda más tarde, iba contra el número 4º del mundo, Andy Murray. Nuevo examen para dar un golpe en la mesa y mostrarle a todo el circuito que la exhibición frente al francés no fue casualidad ni un espejismo. Es el tenis del ‘nuevo’ Federer. Este prototipo 2.0 del suizo en 2014.

A Federer le funciona el servicio. Le corre a una velocidad de vértigo. Indispensable para empezar mandando desde el inicio de los puntos. Necesario para conseguir puntos gratis y no cargar su físico con largos peloteos. Hoy, en el partido ante Murray ganó 61 de los 78 puntos jugados con el primer saque. Un porcentaje del 78%. Unos números salvajes.

A pesar de esta mejora en el servicio, gracias al cambio de raqueta (con aro más grande), hay un aspecto de juego donde se nota la mayor evolución, las subidas a la red. Ante el escocés trepó 66 veces consiguiendo 49 subidas con éxito. Un 74% de efectividad.

El de Basilea es uno de los mejores voleadores de la historia del tenis. Sin embargo, la mano de Edberg no se aprecia en la volea en sí, sino en que ahora Federer sabe diferenciar a la perfección en qué bola se va hacia delante y en que otra tiene que batallar desde el fondo de pista.

Evolución indispensable para un jugador que va acusando el paso de los años. No tiene piernas para aguantar desde la base a los otros fantásticos. Las subidas a la red no solo mejoran su rendimiento, sino que también generan dudas en el rival. Hoy Murray, al saber que Federer estaba pegado a la cinta achicándole la pista y cubriéndole los huecos, se estresó y no vio la luz. No encontró manera de tenerlo al suizo por detrás de la línea de fondo. Federer tenía hambre de red. Pegaba y daba el saltito hacia delante.

También, una de las facetas donde más cambios se aprecian con respecto al 2013 es en la física. Federer rejuveneció. Vuela sobre el plexicushion australiano. Sus piernas responden. Se estiran, se mueven con facilidad y miden bien las distancias. Indispensable si quiere afrontar una temporada completa al máximo nivel.

Esta mejor versión se vio sobre todo en las dos primeras mangas del encuentro. El suizo tuvo para cerrar el partido en tres sets. Sacó 5-4 pero las dudas se apoderaron de él. Pudo finiquitar la noche perfecta pero no lo hizo. Aflojó un poco el brazo y perdió intensidad en su tenis y su cuerpo. Terminó cediendo el juego y el tie-break de la tercera manga. No pudo aprovechar los dos puntos de partido de los que dispuso y el encuentro se prolongó.

En el cuarto set Murray ganó terreno. Se metió un poco más adentro y aprovechó la confusión que Federer tenía encima. Roger seguía a gran nivel pero había algo que lo diferenciaba del resto de los otros sets: no aprovechaba las oportunidades para romper el saque del rival.

En el primer set convirtió el 100% de bolas de break (1/1). El segundo, idénticos números. En el tercero ya empezó a caer haciendo efectivas tan solo el 20% de las oportunidades (1/5). Pero lo más preocupante para el suizo fueron los números de la cuarta manga. Un 10% (1/10) convertidos.

El suizo estaba sólido con su saque. No sufría grandes problemas por lo que una sola rotura le fue suficiente para hacerse con el partido y clasificarse por undécimo año consecutivo a las semifinales del primer Grand Slam del año.

Su siguiente escollo será su máximo rival, Rafael Nadal. Suizo y español se vieron las caras 32 veces. La superioridad de Nadal es abrumadora. Ganó en 22 ocasiones por 10 de Federer.

¡Pero atención! El suizo está con buenas sensaciones. El cambio de raqueta ya le está dando resultados. La contratación de Edberg también. Son innovaciones visibles en su carácter, en su tenis, en sus gestos y en sus golpes.

Hace unos días Federer soltó: "Stefan es uno de los mejores de todos los tiempos en saque y volea. Lo hizo al más alto nivel durante toda su carrera. En mi época de junior me divertía yendo a la red, pero cuando vas creciendo, necesitas que alguien te indique cuándo es el momento apropiado para hacerlo. Es lo que estamos explorando ahora".

No hace falta que lo diga. Está siendo palpable en la Rod Laver Arena. Edberg puede ser un gran inspirador para un Roger Federer que parecía que se ahogaba.

El sueco fue ambicioso: “Siempre hay espacio para mejorar. Es cierto que su temporada 2013 fue difícil, pero quiero verlo dar un paso adelante y que gane un Grand Slam este año. Siento que es capaz de lograrlo si juega su mejor tenis. Lo importante es estar sano y motivado".

No se andan con bromas y lo avisan. Llega la hora de la verdad ante el número uno del mundo. Un nuevo examen para un Federer 2.0 que busca reinar en Australia por quinta vez en su vida.

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