La Federación Internacional de Tenis ha hecho pública la decisión legal que castigó a Marin Cilic con una suspensión de 9 meses. En un texto de 31 páginas se expone el proceso realizado respecto al control de orina con resultado positivo del jugador croata en el torneo de Múnich, así como su posterior baja voluntaria desde el torneo de Wimbledon.
Cilic ingirió niketamida, un estimulante incluido en la lista de sustancias prohibidas. Un tribunal independiente aceptó que su consumo no estuvo ligado a una búsqueda de mejora en el rendimiento, pero impuso al jugador una sanción de 9 meses. Lo más llamativo sin embargo, es que la propia Federación Internacional de Tenis confirma que tenía constancia de que el jugador ocultó en la esfera pública sobre la causa de su baja. Citando una lesión en lugar del control positivo 'para evitar publicidad adversa' según declara literalmente el ente federativo. Un proceder que abre preguntas.
Marin Cilic compite en la primera ronda de Wimbledon 2013
El texto remitido por el ente federativo deja algunas cuestiones a plantear sobre el proceder en materia de antidopaje en el deporte de la raqueta.
Así anuncia la baja de Marin Cilic. “A través de una carta remitida el 26 de junio de 2013, el jugador aceptó la presencia de una sustancia en su cuerpo y, consecuentemente, la comisión de una falta de dopaje, aceptando una suspensión voluntaria de la competición”.
La fecha indicada en el escrito, el 26 de junio de 2013, coincide con la segunda ronda de Wimbledon. El día en que el croata Marin Cilic decide no participar en el encuentro que le debía medir al francés Kenny de Schepper.
Hablando claro, con la anterior afirmación lo que se indica es que el jugador croata mostró una versión incompleta a los medios de comunicación acerca de la causa que le obligó a bajarse de Wimbledon. La razón oficial otorgada en la esfera pública fue una lesión de rodilla. No hubo mención alguna a la baja voluntaria por el entonces posible caso de dopaje.
Marin Cilic falta a la verdad a la hora de argumentar su renuncia al torneo. Esto, tras recibir la notificación de control antidoping no superado, se hace con la connivencia de ITF que es quien envía la información al jugador. Si la propuesta de ofrecer medias verdades sale del jugador o del ente federativo es lo de menos. Pues ambos saben que la molestia articular esgrimida de cara a los medios es incompleta.
¿De verdad que ITF, organismo que se niega a dar detalles sobre sus investigaciones en curso –en ocasiones siquiera de su existencia, por lo que vemos- no se da cuenta que este tipo de procederes atentan contra la imagen del deporte que representa?
Vamos por partes. Porque el caso de Marin Cilic cierne dudas sobre varios frentes.
El principal damnificado por este modo de proceder, obviamente, es el propio jugador implicado. Marin Cilic, dejando a un lado la voluntariedad o no en la ingesta del producto prohibido, de su inclinación por mejorar el rendimiento deportivo a través de tales prácticas, cuestiones éstas en las que no merece la pena perder un segundo pues únicamente él las conoce, queda en mitad de un sistema en apariencia podrido. En mitad de un sistema que permite a sus protagonistas mentir para salvaguardar la imagen del deporte.
Este hecho, por otro lado, es un despropósito para los jugadores que se lesionan de manera legítima. ¡No se da cuenta ITF que permitiendo este tipo de acciones abre un terrible halo de duda sobre un amplísimo grupo de competidores! ¿No advierte, por una cuestión puramente lógica, que esta maniobra es una falta de respeto inadmisible para los deportistas honrados? ¿Le importa prevenir casos o que no se descubran? Porque esta última cuestión, muy delicada, ahora parece legítima.
Inactivo desde el 24 de junio, el croata lleva 92 días apartado de la competición
¿Con qué garantías nos tenemos que creer ahora los argumentos dados por cualquier tenista para justificar una baja en virtud de problemas físicos? Y estamos en una época donde, con el componente físico al alza en la disciplina, se superan récords de bajas en los torneos debidos a inconvenientes de este tipo ¿No comprende ITF que está levantando un polvo de sospecha tremendo sobre deportistas que honestamente ejercen su trabajo y se lesionan como consecuencia de los esfuerzos derramados?
El razonamiento empleado por el ente federativo es de una bajeza argumental impropia de un organismo destinado a regir una disciplina profesional. Así justifica ITF la mentira de Marin Cilic de cara a los medios de comunicación. “Se bajó de Wimbledon citando una lesión de rodilla para evitar publicidad adversa”.
¿Mentir para generar confianza? ¿Pero esto quién lo medita? Vamos a tratar de emplear el sentido común. Que, según reza el dicho, es el menos común de los sentidos. ¿Cuál de los dos siguientes casos genera más confianza?
Caso 1: Marin Cilic recibe una notificación de control antidopaje no superado. Marin Cilic indica ante los medios de comunicación su decisión de someterse a una baja voluntaria temporal hasta que se aclare el asunto. ITF confirma la investigación en curso. ITF publica su decisión sobre el caso. ¿Se está atentando contra la presunción de inocencia del jugador? No. ¿Se observa un sistema que actúa desde el primer momento con cierta transparencia, salvando la intimidad inherente a este tipo de procesos, poniendo en conocimiento común lo que se está investigando? Sí.
Caso 2. Marin Cilic recibe una notificación de control antidopaje no superado. Marin Cilic miente ante los medios sobre la razón de su baja deportiva. Un periódico croata destapa la investigación antes de que ITF siquiera informe de ello, insinuando que Marin Cilic –con la connivencia de ITF- mintió sobre el motivo de su renuncia en Wimbledon. ITF, después de que terceras partes destapen tanto la investigación en curso como la mentira del jugador implicado, actúa e informa de una sanción de 9 meses.
ITF considera que el segundo caso es el más indicado para cuidar su imagen.
Volvamos a la frase. La mentira se utilizó para “evitar publicidad adversa”. Esto genera un precedente muy peligroso. ¿Reconoce ITF abiertamente que faltar a la verdad es el camino más indicado para no dañar la imagen del deporte? ¿Está diciendo que es una práctica habitual emplear la mentira en potenciales casos? O sea, la forma de encarar los problemas –en este caso, ni siquiera confirmado- no es afrontarlos, sino cubrirlos debajo de la alfombra.
Marin Cilic durante el torneo de Münich, escenario de la muestra contaminada
Hay una concepción errónea que tiende a equiparar hablar de dopaje con acusación de dopaje. Y nada más lejos de la realidad. La conversación sobre el tema tiende a ir destinada a su prevención. Un tabú conduce al inmovilismo y la permisividad. ¿No es lógico pensar que si estos casos, simplemente la notificación de investigaciones abiertas, se llevan a la esfera pública, genera un escenario preventivo para posibles tramposos? ¿No se da cuenta ITF de que manteniendo estos aspectos, por delicados que sean, en la clandestinidad no hace sino invitar a los potenciales infractores a llevar adelante sus propósitos? Parece que eso da igual.
Y más grave. Otra duda que puede despertar este tema. Si no llega a surgir el rumor en la prensa croata, si nadie en virtud de aquello empieza a hacerse preguntas hasta confirmar por parte de su ex entrenador el caso positivo, ¿nos habríamos enterado de ello o habría mantenido Marin Cilic su versión hasta el final de una sanción no expuesta en la esfera pública –pues estamos casi en octubre y su pena finaliza el 30 de enero-? Cuando menos, ante los argumentos dados por ITF en un entorno donde el uso de la mentira parece tener cabida, cabe la opción de dudarlo. ¿Hay sanciones en la sombra tapadas en forma de lesiones? Por el modo de proceder en este caso, ITF hace cuanto está en su mano para invitar a pensarlo.
Para cerrar un escrito que por momentos roza lo cómico, una afirmación sobre Marin Cilic. “Él es un hombre veraz y honesto”. Precisamente es la imagen completamente opuesta que deja este caso. Tanto por la actitud del propio jugador, como por la permisividad de los entes federativos. Que emplean, permiten y justifican la mentira como caminos a utilizar.
Repetimos: mentir para proteger la imagen del deporte. Es decir, atentar directamente contra la transparencia. Un precedente muy peligroso.
Texto remitido por ITF sobre la investigación.
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