El checo Tomas Berdych se está mostrando como uno de los tenistas más regulares del circuito. Semifinalista este año en tres Masters 1000, su gran objetivo se sitúa en lograr un hueco en el Top 5, algo que nunca ha conseguido ¿será capaz de lograrlo?
Tomas Berdych se encuentra en plena madurez. A sus 27 años, el checo está en el mejor momento de su carrera, no tanto a nivel de títulos, como sí de regularidad y juego exhibido. En Roma, el número 6 del mundo ha vuelto a dejar constancia de que su tenis sigue en progresión y se ha llevado por delante a Novak Djokovic, uno de su verdugos deportivos como señalaba su racha de once partidos consecutivos perdiendo ante el de Belgrado.

Semifinalista por tercera vez en un Masters 1000 esta temporada (también lo consiguió en Indian Wells y en Madrid), el centroeuropeo acumula ya 13 presencias a lo largo de su trayectoria deportiva en el penúltimo partido de un evento de este tipo, seis de las cuales se han producido en la última campaña y media. Y es que durante ese periodo se ha asentado como un tenista todoterreno que deambula en una zona intermedia que le separa de los cinco primeros del ranking pero le aleja de la mayoría de los otros tenistas del circuito. Así se explica que, por ejemplo, acumule entre toda la temporada 2012 y este inicio de 2013, tan sólo dos derrotas en primera ronda -curiosamente en la hierba de Wimbledon y JJOO-, pero a cambio de dos únicos títulos, menores, los conseguidos en las pistas cubiertas de Montpellier y Estocolmo el curso pasado.
Su juego a estas alturas ya nadie lo va a descubrir. Dotado de un gran primer servicio y una derecha poderosa, a sus golpes planos parece haber añadido en los últimos meses la consistencia desde la línea de fondo de la que tanto parecía carecer en sus inicios. Es quizás ese plus de resistencia lo que está marcando la diferencia entre el Berdych de pasadas épocas y el de ahora, lo que le permite soñar con llegar en los próximos meses a ocupar uno de los puestos del Top 5, su gran anhelo junto a volver a conquistar un título importante a nivel individual, como el conquistado en París-Bercy en el lejano 2005.
Sexto clasificado, actualmente está separado por 2.375 puntos de Rafa Nadal, su rival en la semifinales de Roma, y por 2.400 unidades de David Ferrer, distancia que evidentemente será mucho menor el próximo lunes como consecuencia de la suma de los puntos por su buena actuación en la tierra romana.
A simple vista parece que el agujero existente entre el Top 5 y él, es claro. No en vano posee un desfavorable 2-13 con Djokovic en sus enfrentamientos, un 3-13 con Rafa Nadal (con quien ha perdido en las últimas 12 ocasiones), un 3-6 con David Ferrer ( con cuatro derrotas en los cinco últimos precedentes), un 6-11 con Roger Federer y un único balance favorable con Andy Murray, a quien domina 5-4 en los enfrentamientos entre ambos, especialmente por el mal desarrollo del escocés en tierra batida.
Sin embargo, juega con una ventaja sobre el resto, a excepción de Nadal. Hasta mediados de agosto apenas pondrá 415 puntos en juego de su casillero, teniendo inédito el camino para puntuar en la hierba de Wimbledon, el recinto donde logró llegar en 2010 a la que hasta ahora es su única presencia en una final de Grand Slam, pero donde el curso pasado se vio sorprendido por el tremendo saque de Ernests Gulbis a las primeras de cambio. Será ahí donde base gran parte de sus opciones de llegar al Top 5 y dar un paso más en su progresión sin prisa pero sin pausa.

Gran adaptación a cualquier superficie
Claro que no sólo en la hierba basa su dominio el checo. Berdych es de los pocos que sabe adaptarse a cualquier superficie, en parte porque su juego potente se lo permite. De sus ocho títulos, dos han sido en tierra, uno en hierba, dos en pista dura al aire libre y tres en canchas cubiertas. Ello le hace doblemente peligroso, pues los contrarios saben que enfrentarse al checo nunca es plato de buen gusto se trate del suelo que sea.
Además, le genera una gran regularidad en cuanto a resultados a lo largo de todo el año, como se está comprobando esta misma temporada, lo que constituye su mejor baza para acceder a ese ansiaado Top 5. En Roma, con Djokovic de testigo ya ha dado buena cuenta de que parece ir por la senda correcta.

