La excelencia de Nadal en Indian Wells

El mallorquín, con un 85% de triunfos, regresa al cemento más favorable a su despliegue deportivo

Rafael Nadal vuelve a competir sobre cemento en el Masters 1000 de Indian Wells. La ralentizada superficie californiana, uno de los firmes duros con tempo más pesado del calendario masculino, ha sido tradicionalmente un escenario de frondoso fruto para el competidor manacorí.

Dos veces campeón entre los confines del Indian Wells Tennis Garden, quizá sea el escenario más propicio para que el número 5 del mundo vuelva a la pelea profesional sobre cemento tras casi un año natural alejado de la superficie en circunstancia de competición. En la costa oeste de Estados Unidos presenta el español los mejores números de su trayectoria deportiva sobre una superficie dura. Nadie lo aparta de una semifinal desde 2005, desbordando la regularidad, incluso, de algunos torneos de arcilla. ¿Qué tiene este torneo para encender a Rafa? En Punto de Break, analizamos algunas claves del tradicional buen hacer de Nadal sobre el firme californiano.

Las condiciones climatológicas de California contribuyen bastante al buen rendimiento del talento mallorquín. El ambiente seco, alejado de humedades que convierten las esferas en elementos pesados y difíciles de mover, favorecen el dictado del intercambio del que disfruta el mejor Nadal. En esa árida circunstancia, el aire tiene un carácter más liviano, opone menos resistencia al vuelo de la bola y permite al balear jugar profundo con la confianza de tener un tacto preciso de las trayectorias. Le permite, en condiciones ideales, jugar cómodo, ganar terreno y mandar con su derecha en una cuota importante de puntos.

En Miami, con valores de humedad notables, esta virtud de mando deportivo encuentra mayor oposición bajo un ambiente más cargado. Pese a haber jugado tres finales, jamás selló Nadal el triunfo en Florida. La capacidad de dictar, voluntad expresada en sus últimos partidos de arcilla latinoamericana (la demolición deportiva sobre Ferrer cometida en la final de Acapulco tiene lugar de noche y alejada de la humedad del día - "las condiciones me favorecían más a mí" dirían el mallorquín), debe de ser una medida positiva para proteger la rodilla.

Por otro lado, el tempo de la superficie es bastante pesado. La Federación Internacional, en su medición oficial de velocidad de superficies, califica al Plexipave que forra el suelo californiano con una categoría de 2 sobre 5. Velocidad slow-medium (baja-media). Pero no hay que confundir conceptos. Ese indicador marca el pulso con que sale la pelota al tocar la superficie, no la velocidad del intercambio. De hecho, esta circunstancia permite a Nadal jugar a una velocidad difícil de ver en otros suelos duros.

El cemento de California no escupe la pelota al tomar contacto con ella, sino que ofrece tracción absorbiendo en buena medida el impacto y generando un bote muy pronunciado. Es, en consecuencia, una superficie que coge mucho los efectos y prima a los jugadores que hacen de la rotación de pelota una de las claves del juego.

No vamos a descubrir a estas alturas que el efecto liftado de Rafael Nadal es el más pronunciado de la disciplina (hasta 5.000 revoluciones por minuto se le han llegado a atribuir en impactos de envoltura extrema). Empuja contra el muro al oponente y coloca la bola lejos de su zona natural de impacto. En California puede situar la esfera a la altura de los hombros del rival de forma muy consistente.

Para ver de forma gráfica los despliegues del manacorí en los principales escenarios ATP sobre suelo duro vamos a repasar sus números en los cuadro grandes Masters 1000. Dejamos a un lado los eventos de Shanghái (por su corta historia) y París-Bercy (por su condición cubierta). Nos centramos por tanto en los cuatro torneos norteamericanos.

Rafael Nadal en los Masters 1000 de cemento

Indian Wells | 35-6 (85.3%)

Miami | 30-8 (78.9%)

Canadá | 21-6 (77.7%)

Cincinnati | 13-8 (61.9%)

Antes de entrar a valorar los números expuestos anteriormente, queda destacar algún matiz que puede desvirtuar hasta cierto punto el resultado. Miami e Indian Wells cuentan con cuadros más grandes, acogen a mayor número de jugadores. Por tanto las grandes estrellas tienen posibilidad de sumar más triunfos por edición y hacerlo ante rivales menos exigentes en las primeras rondas. Ofrecen seis partidos a los cabezas de serie por los cinco de Canadá y Cincinnati.

No obstante, a pesar del mayor camino a recorrer, Nadal ha alcanzado al menos las semifinales en las últimas siete ediciones del Masters 1000 de Indian Wells. Eso no lo ha hecho el mallorquín en ningún otro torneo de pista dura. Fuera de ella, únicamente lo ha logrado en sus dos santuarios por antonomasia de tierra batida: Barcelona y Montecarlo.

Junto con el Open de Australia, el Masters 1000 de Indian Wells representa el gran escenario acreedor del combo de pista dura con ambiente más seco y pista más pesada. En ambos ha disputado ocho ediciones. Y en ambos enclaves tiene el balear la mayor marca de victorias sobre superficie dura de su carrera (35). ¿Casualidad? Considerando que en California cuenta con un partido menos por edición respecto a Melbourne, el despliegue en Indian Wells es especialmente llamativo. Ha ganado más partido en el Valle de Coachella que en el US Open, pese a haber disputado una edición más en Nueva York.



Llama especialmente la atención el balance del mallorquín sobre las pistas de Cincinnati (13 victorias, 8 derrotas, más de veinte puntos porcentuales por debajo de su papel en Indian Wells). Se trata del enclave más adverso para sus condiciones. Encuadrado en una zona de transición climática, el torneo presenta por un lado valores de humedad destacables y, sin duda, las pistas más veloces en los torneos de la categoría. El Decoturf II es etiquetado por ITF con categoría 5 de 5 (rápida).

Un cóctel de circunstancias que ofrecen una pelota hinchada de vuelo bajo, una superficie que atrapa poco la bola y no coge demasiado los efectos. Es el único Masters 1000 en el que Nadal nunca ha jugado una final. Sin embargo, hasta el pasado año, era el único Masters sobre cemento al aire libre que Federer había podido seguir ganando desde 2006. Cuatro veces. ¿Casualidad? Haber retornado en las pistas de Ohio hubiera sido muy diferente a hacerlo en California.

Por tanto, vemos cómo durante las próximas dos semanas Nadal puede encontrar unas circunstancias de juego favorables a sus preferencias. La posibilidad de verse dominado en este tipo de condiciones se reducen de forma notable respecto a otros cementos, permitiendo cierto respiro a sus articulaciones en la toma de contacto con un suelo sobre el que no compite desde el pasado mes de marzo. Si hay un suelo duro que conoce el mallorquín, apoyado sobre dos cetros y más de un 85% de triunfos, es el cuadrilátero de Indian Wells. Sin apenas tiempo para preparar la cita llega la hora de ponerse los guantes. El sábado debutará ante el local Ryan Harrison. La pelea está servida.

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