Djokovic vs Wawrinka: cumbre del Open de Australia

Serbio y suizo protagonizan un pulso antológico de más de cinco horas hasta sumergirse en la madrugada de Melbourne

Novak Djokovic y Stanislas Wawrinka protagonizan el duelo más atractivo, por ahora, del Open de Australia 2013. Una cuarta ronda para enmarcar, grabar y volver a ver con calma. Horas y horas de pelea equilibrada y enorme despligue deportivo. Un diamante con mayúsculas que queda en la historia del primer grande del curso.

El serbio Djokovic ganó el partido más largo de lo que llevamos de Open de Australia. Lo hizo al derribar al suizo Wawrinka tras 5 horas y 2 minutos de juego sobre la Rod Laver Arena de Melbourne. En ocasiones se tiende a confundir la longitud de los partidos con la calidad de los mismos. En este caso, la correlación se antoja completamente justa. Una pelea cuerpo a cuerpo de principio a fin, con un final antológico. "Me siento como si hubiese disputado una final. Estos son los partidos que te hacen valorar este deporte y trabajar duro" sentenciaba el serbio tras la clausura del duelo. Algunas lecturas del choque:

El mejor partido en la carrera de Wawrinka – No se trata de la plasticidad de su revés, de la elegancia en el movimiento o de lo certero de su servicio. Fue su capacidad de resistencia mental para mantener la mirada al número 1 del mundo, durante más de cinco horas, en una pista central de Grand Slam, hasta altas horas de la madrugada, lo que destaca en el partido. Para un tipo habitualmente percibido como tendente a empequeñecer en grandes colisiones, el helvético se arrancó todos los prejuicios de una sola vez. Con 69 golpes ganadores estiró el parcial hasta límites increíbles. Absolutamente competitivo de principio a fin. Desde que construye de una renta inmoral ante el serbio (6-1 5-1), pasando por el revés paralelo con el que cierra el tiebreak del cuarto acto, hasta que exige 22 juegos en el quinto parcial a Djokovic para cerrar el partido. ¿Puede servirle de punto de inflexión en su carrera? Tiene 27 años pero al menos pudiera darle confianza. Incluso siendo una derrota debe saber mejor que muchas de sus victorias. “Mereció igualmente ser el ganador de este partido” le dedicó el número uno del mundo. Calidad técnica incuestionable, su fragilidad mental le ha venido marcando el paso. Al nivel mostrado, sería un claro candidato a top10. El día a día, sin embargo, es lo que marca camino. Salió de la pista empapado de lágrimas. Tiene motivos para llorar cuanto quiera de alegría. Hizo una demostración de poder a ojos del mundo.

Recuperación de Djokovic – ¿Son las cinco horas que cuecen las piernas de Novak un elemento determinante en su duelo de cuartos de final ante el checo Berdych? ¿Podrá rendir con plenas prestaciones en el duelo que dirime un billete a la semifinal el próximo martes? Obviamente el período de reposo del balcánico será menor que el de su oponente. El tiempo empleado en pista (8 horas 45 minutos el checo, 10 horas 35 minutos el serbio) será, por el contrario, superior. Cuestionado por el estado actual de su anatomía tras la refriega deportiva, Novak quita hierro al asunto: “El cuerpo se siente bien, sólo fueron cinco horas” declaraba el primer jugador del planeta a Jim Courier a pie de pista nada más concluir el encuentro. Hablamos del vigente campeón del torneo cuya última corona vino precedida por dos duelos consecutivos a cinco parciales ante oponentes superiores a los encarados en esta ocasión: Andy Murray y Rafael Nadal. El primero, cerca de la quinta hora. El segundo, rozando la sexta. A priori, ha superado exámenes más duros.

Fiabilidad en grandes escenarios de Novak – El serbio no se baja de los cuartos de final de un Grand Slam desde Roland Garros 2009. Es decir, por decimoquinto torneo grande consecutivo –más de cuatro años a pleno rendimeinto- se presenta al menos en la antepenúltima ronda. Un registro histórico con el que supera la marca de Iván Lendl (14 – entre US Open 1985 y Open de Australia 1989) quedando únicamente por detrás de Jimmy Connors (27 – de Wimbledon 1973 a Rolang Garros 1983) y Roger Federer (34 – de Wimbledon 2004 a US Open 2012 [racha activa]). Un paradigma de la regularidad competitiva y fiabilidad física alcanzada por el número 1 del mundo.

¿Final decepcionante? – Algunos de estos encuentros estirados hasta la eternidad tienden a encontrar en sus fases decisivas cierto bajón en la intensidad. De hecho, los últimos compases del duelo vio prevalecer con cierta resonancia el papel del servicio, dejando a un lado los intensísimos intercambios de fondo (léase, no lo visto en el Monfils vs Simon) con ritmo de bola prohibitivo que ilustraron buena parte del partido. ¿Un final con doble falta? ¿Un error no forzado causado por el agotamiento del calvario soportado? Nada de eso. Por el contrario, uno de los rallies más bravos de toda la noche. Profundidad de bola, transiciones defensa-ataque violentas, recuperaciones de bolas imposibles, estiramientos inhumanos y finalmente, un passing shot del serbio para mandar al suizo al cemento. Ovación cerrada y guinda a un pastel delicioso. El mejor partido en lo que va de torneo, dejando el listón altísimo para posteriores capítulos.

Comentarios recientes