Jan-Lennard Struff abandonó Wimbledon 2026 con la sensación de haber competido a un gran nivel, pero también con la certeza de haberse enfrentado a un rival que apenas concede resquicios. Tras caer ante Jannik Sinner por 7-5, 7-6 (6) y 6-3, el veterano alemán elogió la capacidad competitiva del número uno del mundo y reconoció que esa consistencia constante es lo que le convierte en un jugador tan especial.
"Jugué un buen partido, pero él fue un poco mejor en los momentos importantes", resumió Struff. El alemán recordó que comenzó muy bien el encuentro, dispuso de varios juegos al deuce al resto e incluso recuperó un break de desventaja en el segundo set para disponer de una bola de set. Sin embargo, Sinner volvió a responder cuando más lo necesitaba.
Fue precisamente esa capacidad para mantener siempre el mismo nivel lo que más impresionó a Struff. "Si fallas una o dos bolas, él está ahí inmediatamente. Eso es lo que le hace tan bueno", explicó. El alemán confesó que mantener la concentración durante tanto tiempo resulta extremadamente complicado porque el italiano "rinde así partido tras partido", obligando a sus rivales a rozar la perfección durante horas.
Struff explica por qué es tan difícil ganar a Sinner
También analizó la clave del tercer set, donde su porcentaje de primeros servicios cayó drásticamente. "Necesito sacar muy bien contra él. Si no lo hago, desde el fondo de pista es demasiado consistente". Esa pequeña bajada bastó para que Sinner encontrara el hueco definitivo y cerrara el partido en tres mangas.
Pese a la derrota, Struff quiso quedarse con la parte positiva de un torneo que considera uno de los grandes momentos de su carrera. Convertirse en cuartofinalista de Grand Slam con 36 años supone una enorme recompensa tras una temporada complicada. "Es una señal de que nunca hay que rendirse. Todo el esfuerzo merece la pena. Espero que este resultado me impulse para lo que queda de temporada", concluyó un jugador que, incluso en la derrota, dejó una magnífica imagen en el All England Club.

