Nadal y Ferrer ganan y ponen la quinta Ensaladera en bandeja: (2-0)
Nadal abrió la eliminatoria barriendo a Mónaco y Ferrer, titánico ganó en 5 sets a Del Potro
España se ha puesto 2-0 en la Final de la Copa Davis y ha hecho casi todo el trabajo para ganar su quinta Ensaladera. Rafael Nadal, en su mejor versión y en su mejor superficie, la tierra batida de La Cartuja, en el Estadio Olímpico de Sevilla, mostró porque es considerado por muchos el mejor tenista de la historia en polvo de ladrillo. Barrió a su amigo íntimo Juan Mónaco por 6-1, 6-1 y 6-2 para poner el 1-0. En punto más importante de la eliminatoria, el más igualado lo iban a disputar Ferrer y Del Potro. El de Jávea, en una batalla épica de más de 4 horas y 5 sets, tumbó al gigante de Tandil, que perdía así su primer partido en esta competición y en esta superficie. Ferrer dejaba su récord en 12-0 en tierra batida y Del Potro, 3-1. Mañana se jugará el doble con favoritismo para los argentinos, pero dado el estado de forma que han presentado hoy los individuales españoles en su terreno, parece una quimera que Argentina pueda encadenar los tres puntos restantes.
Nadal empezó arrasando: España 1 vs Argentina 0
El sorteo del jueves había deparado el duelo más desigual para abrir la eliminatoria. El número 1 de España y 2 del ranking ATP, Rafael Nadal, abría la pista después de una mañana de incertidumbre. La lluvia había puesto en duda el inicio de la Final. La cubierta de La Cartuja, provisional y recién instalada hizo aguas y las goteras pudieron estropear la pista. La lluvia de Sevilla se evaporó y la pista, que había sido cubierta estaba impecable. El equipo argentino no protestó y comenzó el partido.
Nadal fue un ciclón. De hecho, no hubo partido. Sólo un hombre sobre la pista que repartió cañonazos por todos los lados de la pista. Limpió las líneas como los señores que pasan con la escobilla rodadora. Una precisión impresionante. Estuvimos ante el mejor Nadal en la mejor superficie. O lo que es lo mismo, el peor panorama, rival y lugar para jugar un partido de tenis. Así que Juan Mónaco sólo pudo felicitar a su rival de hoy y amigo de siempre para ceder el primer punto de esta final. 6-1, 6-1 y 6-2.
Ferer, titánico derroto a Del Potro en un partido épico: (2-0)
En el segundo punto estaban todas las opciones de Argentina. Después de ver a Rafa Nadal no sólo ganando si no intimidando al banquillo argentino, con una exhibición antológica, pocos pensaban que el punto de Rafa del domingo se pueda atacar. No les quedará otra que intentarlo, pero parce que hay pocas chances. Así que a Del Potro le quedaba jugar el primer punto definitivo de la eliminatoria. Sin esta victoria, Argentina, virtualmente, podía hacer las maletas.
Ferrer salió como una exhalación y Del Potro, atenazado por los nervios cometió más errores de los que cabía esperar del número 1 argentino. Los tiros del español movían mucho al gigantesco argentino de Tandil, (1'98 de altura), y su potencia se veía mermada porque en la movilidad le iba la fatiga. Ferrer dominó y Argentina tembló. 6-2.
Pero Del Potro se iba a erguir. Nada más comenzar el segundo set el argentino comenzó avisando de sus intenciones, break. Ferrer se rehizo para igualar la manga con 4-4 y sacó para el 5-4. Se mantuvieron los servicios, pero las sensaciones ya eran distintas. Del Potro pegaba durísimo y Ferrer bastante hacía con sobrevivir. El tiebreak fue un paseo para el argentino. 6-7 (2).
El tercer set fue un recital. Ferrer comenzó rompiendo el servicio del argentino y llegó a ponerse 3-2 saque y 40-15. Aquí comenzó un vendaval de pelotas en las líneas y de golpes cruzados, paralelos de derecha y de revés que condujeron a Del Potro al 6-3. Cuatro juegos consecutivos con un poder descomunal del de Tandil.
En el cuarto, Ferrer consiguió asentar su juego. Del Potro perdió efectividad en sus potentísimos golpes planos y volvió a ceder la ventaja en el marcador, que no en el juego, al español. A continuación encendió otra vez la máquina de repartir e igualó el partido con un contrabreak incontestable. 3-3 y volver a empezar. Del Potro machacaba a Ferrer cada vez que los golpes venían cruzados. Con los dos pies plantados la potencia de los golpes del argentino dominaban a Ferru. El de Jávea, aconsejado por el banquillo comenzó a cambiar los ángulos y a tirar paralelos. Con 5-4 y saque de Del Potro el movimiento volvió a darle la ventaja. 15-40. Del Potro crujió los dientes. Apretó fuerte para golpear bien el saque. El primero ace. Después, doble falta. 6-4 y 2-2.
Al quinto se llegó con 4 horas de juego. Del Potro se tenía en pie porque el orgullo lo sostenía. Un jugador con una gran inactividad después de tantas lesiones y que no había competido prácticamente en los primeros meses del año, no tenía más que lo mostrado. Tuvo su opción en el cuarto, pero no pudo definir. A cuatro horas, ganarle a David Ferrer un partido en tierra batida es mucho. Demasiado.
Ferrer encendió el limpiaparabrisas y empezó a mover a Del Potro. El argentino quería explotar. Fue una vitoria por desgaste, por coraje.
Argentina mostró porque es tan competitiva, pero tuvo que claudicar ante una selección legendaria. El binomio España-tierra batida tiene pinta de ser una leyenda. Así lo han querido Ferrer y Rafael Nadal. Intocables en tierra. Y así han ayudado Verdasco, Feliciano López y Marcel Granollers. Esto tiene pinta de pentacampeonato.