A menudo la nostalgia nos engaña, como cuando recordamos los tiempos gloriosos de nuestro jugador favorito, creyendo que entonces era mejor que ahora.
A menudo la nostalgia nos engaña, como cuando recordamos los tiempos gloriosos de nuestro jugador favorito, creyendo que entonces era mejor que ahora.
OPINIÓN | Pensar en el tenis coñazo pero meritorio del serbio hace recordar la mordedura pútrida de los ultras, apocalípticos de la auténtica opinión.
El viernes por la noche me acosté con la Campeona de Wimbledon 2004, la tenista rusa Maria Sharapova, y respondo a vuestras preguntas.
OPINIÓN | Rafa Nadal reaparece y para algunos es como la venida del mesías mientras que a otros les importa tres cojones. He comprado tarta y velas y una escopeta.
Roger Federer cierra un sinnúmero de bocas demostrando que, pese a sus 33 años, todavía es capaz de ganar un torneo de Grand Slam.
El suizo, convertido en fetiche, abre el debate sobre si los afectos interfieren en nuestro propósito de elegir insensiblemente a los mejores.
OPINIÓN | Roger Federer gana en Halle días después de manchar con una de sus primeras papillas de fruta la hierba del 'Gerry Weber Open'.
A menudo la nostalgia nos engaña, como cuando recordamos los tiempos gloriosos de nuestro jugador favorito, creyendo que entonces era mejor que ahora.
OPINIÓN | Rafa Nadal reaparece y para algunos es como la venida del mesías mientras que a otros les importa tres cojones. He comprado tarta y velas y una escopeta.
OPINIÓN | Pensar en el tenis coñazo pero meritorio del serbio hace recordar la mordedura pútrida de los ultras, apocalípticos de la auténtica opinión.
Roger Federer cierra un sinnúmero de bocas demostrando que, pese a sus 33 años, todavía es capaz de ganar un torneo de Grand Slam.
El viernes por la noche me acosté con la Campeona de Wimbledon 2004, la tenista rusa Maria Sharapova, y respondo a vuestras preguntas.
El suizo, convertido en fetiche, abre el debate sobre si los afectos interfieren en nuestro propósito de elegir insensiblemente a los mejores.
OPINIÓN | Roger Federer gana en Halle días después de manchar con una de sus primeras papillas de fruta la hierba del 'Gerry Weber Open'.