Sinner desvela qué día borraría de su vida y habla de su rivalidad con Alcaraz
El italiano concedió una profunda entrevista en la que aborda aspectos muy personales y habla de sus diferencias de carácter con Carlos Alcaraz y cómo eso influye en su rivalidad.
Jannik Sinner no tiene reparos a la hora de conceder entrevistas largas y profundas que se salen del molde clásico de declaraciones concedidas por los tenistas en el contexto de la competición. En plena baja a largo plazo por su lesión de rodilla, el italiano reflexionó con profundidad sobre aspectos como su infancia, la rivalidad con Carlos Alcaraz o cómo está viviendo esta etapa alejado de las pistas.
En una amplia y exhaustiva conversación con el diario italiano LaRepubblica, Jannik Sinner describe su rutina en estas últimas semanas en las que no ha podido entrenar en pista, habla del impacto moral que ha tenido en él esta ausencia por lesión y se refiere a aspectos más profundos relacionados con su carrera profesional, pero también, con su vida personal.
Así habló Jannik Sinner en una entrevista con LaRepubblica
Cómo evoluciona la recuperación de su rodilla
"No he hecho nada fuera de lo normal. Si la pregunta es qué he descubierto de nuevo durante este periodo alejado de los torneos, la respuesta es que nada, aunque tampoco me he aburrido. He ido a Monza a ver la Fórmula 1 y a Milán para asistir al desfile de Gucci. También he jugado un poco más a la PlayStation y he empezado a leer un libro de 600 páginas, Io uccido, de Giorgio Faletti".
"No he estado parado en ningún momento ni le he dado la espalda al tenis porque me haya hecho daño. Al contrario, he trabajado mucho tanto en el gimnasio como en la pista, además de hacerlo con los fisioterapeutas. La paciencia es la palabra que mejor define este periodo. El cuerpo es el único rival al que no puedes vencer: cuando te dice que pares, tienes que aceptarlo y seguir los consejos de los especialistas".
El impacto de las lesiones en su carrera
"Las lesiones forman parte del deporte. Hay que ser inteligente y entender cuánto y cuándo jugar. Es necesario tener una perspectiva a largo plazo: no existe solamente el presente. Siembras ahora, pero la cosecha llega en otro momento. La diferencia siempre la marcan el trabajo y la preparación, no la suerte. La suerte puede ayudarte a ganar un punto, pero no un partido".
Qué le diría Sinner a su yo de hace diez años
"Le diría lo que he aprendido: el talento sin trabajo no es nada. Tienes que tomar decisiones, valorar sus consecuencias y seguir tu objetivo. También le diría que disfrutara de aquellos momentos. No tengo remordimientos y no le aconsejaría que cambiara de camino, pero sí que eligiera bien a las personas de las que se rodea".
"No me arrepiento de nada. Mi familia siempre ha estado a mi lado y he podido contar con un padre que, además, cocina muy bien".
La relación de su madre con el tenis
"Ha mejorado mucho. Ya no sale de la pista durante mis partidos. Que rechazara sentarse en el Royal Box de Wimbledon se debe a que no quiere sentirse observada ni tener las cámaras pendientes de ella mientras juego. No le falta razón: no le gusta la tensión, aunque ahora consigue estar más tranquila".
Su implicación con la moda es compatible con el tenis
"No es una competición ni estamos enfrentados. El mundo del baloncesto estadounidense lleva mucho tiempo prestando atención a la moda, y sus jugadores se preocupan por mostrar su personalidad también a través de la ropa cuando están fuera de la pista. Nadie está sustituyendo a nadie. Creo que simplemente se trata de plataformas diferentes y de la aparición de nuevos protagonistas".
"Con Gucci siento una afinidad especial. Me gusta diferenciarme un poco a través de prendas normales, bonitas y elegantes. También me gusta sentirme cómodo, y esta marca me lo permite. No soy una persona estridente. Además, soy abstemio: no soporto el sabor del alcohol. Como mucho, tomo un poco de champán o vino blanco. Podría decir que la felicidad tiene el olor de un postre, porque me encantan los dulces".
Qué día le gustaría borrar de su vida
"No sería un momento deportivo. Tampoco elegiría la derrota contra Alcaraz en la final de París de 2025 ni la derrota en semifinales contra Djokovic en Melbourne a principios de año. No es algo que sucediera en la pista".
"Me gustaría borrar lo que sentí el día que me fui de casa. Fue desgarrador despedirme de mi padre cuando tenía 13 años y medio, en Milán, porque nuestros caminos se separaban y sentía que se rompía un vínculo. Nos estábamos separando; yo lloraba por aquella ruptura, pero él también. Me habría gustado no tener que vivir aquel día. Fue una emoción demasiado intensa".
Qué aprendió Sinner al irse de casa tan joven
"Quizá aquella experiencia me ayudó a encontrar el equilibrio, aunque también sufrí. Me hizo comprender que tomar una decisión significa conseguir cosas nuevas y perder otras. Puede haber dolor, pero también tienes que ser consciente de que no puedes desperdiciar una decisión que te ha costado tanto tomar. Debes hacer todo lo posible para aprovecharla al máximo, sin arrepentimientos, con compromiso, constancia y trabajo".
Qué momentos de la vida echa más en falta
"Me gustaría recuperar la pureza de un domingo de invierno esquiando con mis amigos en los Dolomitas. Esa sensación de disfrutar de un día bonito haciendo algo que te gusta, con un grupo de jóvenes que solo quiere pasárselo bien".
"También elegiría cualquier momento con mi familia y alguna jornada de karting por la zona de Cuneo con el piloto Antonio Giovinazzi y el ciclista Giulio Ciccone. Me gusta la velocidad, no es ningún secreto. Necesito adrenalina para mantener el aburrimiento a raya".
La rivalidad con Alcaraz y cómo ambos conectan con la gente
"No sé por qué el tenis tiene esa capacidad de conectar con la gente. Habría que preguntárselo a quienes lo ven, no a quienes lo practicamos. Quizá se deba a que permite que las diferencias existan y las pone en valor".
"Las rivalidades nacen de esas diferencias: se gana y se pierde, y cada persona encuentra un motivo para identificarse con alguien que se parece a ella o con alguien a quien le gustaría parecerse. Eso es lo que hace que el tenis resulte tan fascinante".
"No somos todos iguales y los contrastes nos hacen mejores. Quizá a mí me vean como el campeón disciplinado y obstinado, mientras que Carlos representa un perfil más mediterráneo y extravagante. Esa es la parte bonita: tener a alguien que te lleva al límite".
"El tenis siempre se ha alimentado de rivalidades así, desde Borg y McEnroe hasta Sampras y Agassi, y después llegó el momento en que una rivalidad entre dos jugadores se convirtió en una lucha entre tres, con Federer, Nadal y Djokovic".
Jannik Sinner vuelve a dar una lección de madurez e inteligencia en una entrevista y pone de manifiesto que detrás de su espectacular tenis, hay una cabeza muy bien amueblada que se erige en aspecto determinante como hilo conductor de sus éxitos deportivos.