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Khachanov cambia de entrenador y recupera sensaciones antes de su duelo con Alcaraz

Al ruso le espera mañana un duro compromiso en Viena frente a Carlos Alcaraz, un desafío al que llega después de cambiar de entrenador e incuso de modelo de raqueta. ¿Qué busca el ruso con estas modificaciones a final de temporada? Le escuchamos para entender hacia dónde apuntan sus objetivos.

Khachanov cambia de entrenador y recupera sensaciones antes de su duelo con Alcaraz. Fuente: Getty

Mañana el nombre de Karen Khachanov será noticia por el duelo que le espera ante Carlos Alcaraz en la primera ronda del ATP 500 de Viena. Pero antes de centrarnos en la actualidad, es de justicia repasar cuáles han sido los cambios más recientes que ha tenido el ruso estos últimos meses. De entrada, una nueva raqueta y un nuevo entrenador.

En una entrevista concedida al medio ruso Championat, el tenista de Moscú explicó los motivos que le llevaron a introducir modificaciones en su entorno profesional a sus 30 años. Después de casi una década trabajando con Vedran Martic, ambos decidieron separar sus caminos de mutuo acuerdo. La relación había dado grandes frutos, incluido el título del Masters 1000 de París en 2018, pero Khachanov sentía que necesitaba nuevas ideas para seguir creciendo.

"Quizá algo tenía que cambiar, necesitaba una nueva motivación, otra persona, nuevos pensamientos", explicó Karen al recordar cómo fue madurando la decisión durante la gira estadounidense. La paradoja es que, precisamente junto a Martic, alcanzó las semifinales del US Open, un resultado que confirmó que todavía tiene argumentos para competir con los mejores. Ahora será Andrey Chesnokov, antiguo número nueve del mundo, quien le acompañe durante los torneos de Viena y París. Por el momento solo se trata de un periodo de prueba que servirá para evaluar si la colaboración puede prolongarse durante 2027.

Karen Khachanov cambia de raqueta para dar otro salto

La otra decisión importante de Khachanov tiene que ver con su raqueta. Después de experimentar durante aproximadamente un año y tres meses con un nuevo prototipo, el ruso regresó al modelo Wilson con el que había jugado prácticamente toda su carrera desde los 19 años. El cambio no responde únicamente a cuestiones técnicas, puesto que el propio Khachanov reconoció que había llegado a un punto de saturación, hasta el extremo de sentir que el material no le permitía ejecutar con naturalidad aquello que trabajaba en los entrenamientos. Volver a una raqueta familiar le proporcionó un impulso emocional y psicológico que considera fundamental.

"Cuando sientes que disfrutas, que has vuelto a algo que te hace sentir bien, eso te da un paso adelante", explica en la entrevista. Ese es precisamente el contexto con el que aterriza en su próximo compromiso frente a Alcaraz. El español representa una prueba de máxima exigencia para un jugador que busca recuperar regularidad y confianza, pero Khachanov cuenta con experiencia suficiente para saber que los grandes partidos también se construyen desde los pequeños detalles.

En Viena tendrá la oportunidad de comprobar hasta qué punto los cambios empiezan a dar sus frutos, el problema es que en la primera curva le ha tocado ante un rival que le tiene totalmente dominado el cara a cara. Con nuevo entrenador, viejas sensaciones y un rival que te obliga a rozar la excelencia. Khachanov ha decidido mover las piezas, ahora le toca demostrar sobre la pista que el movimiento es el correcto.