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El mejor jugador del año se llama Matthew Dellavedova... y amenaza un récord de Ivan Lendl

El jugador con más victorias profesionales del año se trata de un australiano que no ha salido de Asia y está a punto de romper un récord histórico. Esta es su increíble historia.

Matthew Dellavedova, increíble historia.

En el tenis hay que escarbar, en ocasiones, para encontrar las mejores historias. Joyas sin explorar que con el paso del tiempo se abren camino, eventos inimaginables que dejan huella (no siempre positiva) en sus protagonistas, auténticos obreros de este deporte que suman hitos que apenas obtienen relevancia. Cada jugador tiene tras de sí una apasionante historia que haría empatizar al más frío, y llegar arriba implica una serie de sacrificios que asustarían al más bravo. Una de las historias de la temporada, sin dudas, tiene un protagonista semidesconocido para el gran público... pero que puede llamarse a sí mismo como el mejor jugador del año: Matthew Dellavedova.

"Ser mejor", en un deporte individual como el que nos apasiona, solo puede tener un baremo principal: ganar. Triunfos. Victorias. Demostrar día tras día que eres superior al tipo que encuentras al otro lado de la red. A día de hoy, nadie ha ganado más partidos que Matthew Dellavedova en este 2026. Eso no es todo: apenas existen jugadores que hayan sumado más triunfos que este peculiar australiano... en los últimos 40 años. Su historia no tiene desperdicio: por un lado, pone de manifiesto la extrema desigualdad en cuanto a cuantías económicas que existe en este deporte; por otro, habla de un relato de resiliencia, superación y capacidad para poner tu cuerpo al límite... casi, únicamente, para sobrevivir.

96 victorias y solo una semana de descanso: así es la historia de Dellavedova

Dellavedova empezó el año fuera del top-500; a día de hoy acaba de romper la barrera del top-250. Muchos solo necesitan un chispazo, un gran torneo, una retahíla de eventos con confianza, para romper estas barreras. A Matthew, sin embargo, le ha costado casi un año al completo. Solo ha descansado ¡una semana!: su 2026 ha estado marcado por un continente, Asia, y una categoría de torneos, los ITF Futures, en los que ha despedazado rival tras rival para amenazar un récord con 40 años de vigencia.

96 victorias y 9 títulos, todos ellos de la menor categoría en la pirámide del tenis. Lo ha logrado sin salir de Asia: en países como Japón, China, Taipei o Tailandia ha construido un imperio de triunfos que le han hecho ir progresando en el ranking, casi a paso de hormiguita, hasta estar al límite del que se puso como su gran objetivo: avanzar a la fase previa del Open de Australia 2027. Curiosa paradoja esta: en un año en el que solo ha descansado una semana, ha ganado más que ningún otro jugador profesional y ha competido de manera ininterrumpida... no se acerca aún a la cantidad de dinero que otorga el primer Grand Slam del año únicamente por participar en su fase previa.

Su mantra es muy claro: "sin días de descanso". Sus historias, aún más rocambolescas. ¿Lo más llamativo de todo? Empezó el año con cuatro derrotas en cinco partidos, lo que le hizo cambiar de rumbo en su planificación: en lugar de acudir a jugar Challengers en Europa, como en otras temporadas, decidió centrarse en el continente asiático, abaratando costes y centrándose en torneos ITF. Pronto se le quedaron pequeños, aunque no se confundan, también ha habido derrotas a todos los niveles: la clave radica en la brutal cantidad de partidos disputados, compitiendo cada semana en la que hubiera acción.

Él mismo admitía que la decisión de quedarse en Asia se debía, principalmente, a motivos económicos. Era lo único que "tenía sentido". Matthew empezó a encadenar triunfo tras triunfo, a mostrar una fiabilidad física y capacidad de resistencia que rompía a sus rivales. Construyó su ranking sin alejarse de casa, aunque no debemos infravalorar distancias: precisamente su último título, la semana pasada en la ciudad de Qian Daohu, viene con una increíble historia que se convierte en un fiel reflejo de los sacrificios que estos tenistas acometen para competir (y ganar dinero cada semana) en los fondos más bajos del deporte.

"Después de Qian Daohu tenía que regresar a casa (juega esta semana un ITF en Australia). Era difícil: jugaba la final del torneo el domingo y necesitaba coger el único tren que me conectaba con Shanghái. Ese tren salía a las 2:30 del mediodía y yo tenía la final a las 10 de la mañana. Sabía que si la final se iba a tres sets, era muy probable que perdiera el tren, y por tanto perdería el vuelo a Australia. Además, ese domingo era el día número 30º de mi visado chino, así que sabía que si no cogía ese tren, iba a tener problemas".

Como si de una tarea a vida o muerte se tratase, lo cierto es que Dellavedova aguantó bien la presión: victoria por 6-4 y 7-6 y final feliz de una historia que le podría haber dejado cara a cara frente a las autoridades chinas. "Fue un día brutal. Gané la final, cogí el tren, de ahí un vuelo a Sydney, no dormí nada en ese vuelo, y después, cinco horas de coche a Tamworth (donde se disputa el torneo de esta semana). Por suerte, mi primer partido era el miércoles y mi cuerpo se ha acabado acostumbrando".

Si esta semana llega a las semifinales (ya está en segunda ronda), Dellavedova alcanzará la marca de las 100 victorias: el último en lograrlo durante una temporada completa fue Ivan Lendl en 1982. 44 años sin que nadie se acerque a semejantes guarismos, una marca completamente histórica en la que, eso sí, Matthew no piensa. Su objetivo del año, romper la barrera del top-300, ya está cumplido: ahora le toca apuntar a la fase previa del Open de Australia, de cuyo corte está muy cerca. 96 victorias, incontables anécdotas, una fuerza de voluntad a prueba de bombas y un premio económico que no se corresponde ni de lejos con el esfuerzo: quizás historias como las del australiano nos enseñan a apostar por un tenis sólido también en sus bases, que no "obligue" a sus picapedreros a jugar cada semana con tal de sobrevivir dentro del top-350. ¿Dónde parará el contador de triunfos nuestro protagonista? Tocará seguirle la pista en próximas citas.