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Muere el torneo de Buenos Aires tal y como lo conocemos: será en pista dura desde 2028

Desde Argentina adelantan lo que ya es un secreto a voces: 2027 será la última edición del torneo de Buenos Aires como lo conocemos hoy día, en tierra batida.

Buenos Aires pasará a ser un torneo sobre cemento a partir de 2028.

Ya era un secreto a voces, pero no por ello deja de ser un golpe menos devastador. El seísmo que va a cambiar los cimientos de la ATP a nivel calendario, a partir de 2028, empieza a cobrar forma a falta de formalidades y oficialidades. Uno de los eventos más afectados por la reestructuración que quiere el órgano de gobierno del circuito masculino es el de Buenos Aires: llegará el final del torneo argentino tal y como lo conocemos, siendo 2027 su última edición sobre tierra batida.

A partir de 2028, el torneo de Buenos Aires se disputará en cemento, poniendo así fin a 27 ediciones consecutivas (de 2001 a 2027) en tierra batida. Lo confirma Seba Torok, quien ha adelantado toda la información referente al torneo porteño, en una cronología cuyo punto de inflexión se alcanzó hace unos meses, con la venta de la licencia a la propia ATP el pasado mes de septiembre. 

Aquello fue el inicio de una nueva etapa que presentaba varios desafíos: la ATP se hizo con la licencia, que anteriormente pertenecía a Tennium (promotora que también perderá el año que viene un ATP 250, el de Bruselas), gracias al apoyo de SURJ, fondo de inversión de Arabia Saudí... quien necesita hueco en el calendario para su Masters 1000 del mes de febrero. Todas las piezas del puzzle, como pueden comprobar, encajan a la perfección.

¿Qué pasará ahora con el torneo de Buenos Aires?

¿En qué lugar dejaba esa adquisición al evento argentino? La posibilidad de mantener la gira de tierra batida en suelo sudamericano parecía inviable: competir en el mes de febrero con un Masters 1000 al otro lado del charco parecía una losa demasiado pesada con la que cargar. Se barajaron varias opciones, entre las que se encontraba el mover este hilo de torneos a un nuevo lugar en el calendario, pero finalmente los mandamases de ATP (y el propio torneo porteño) acabaron por dar el paso al que les ha acabado "condenando", prácticamente, la propia ATP: pasar a disputarse en cemento en un mes, el de febrero, que quedará ya íntegramente compuesto por torneos en esta superficie.

Rio seguirá próximamente los pasos del torneo argentino, amoldándose también mientras otras piezas, como las de Acapulco o Los Cabos, se caen de este nuevo y complejo puzzle que busca acomodar esa gira en Oriente Medio. Existe una clara incógnita, la del torneo de Santiago, que no fue vendido a ATP y que queda en una especie de limbo: no han mostrado ningún deseo de acometer un cambio de superficie, pero la posibilidad de quedar como el único torneo en arcilla mientras sus "compañeros" de gira se pasan al cemento no resultaría demasiado atractiva para la mayoría de jugadores.

No lo tendrá fácil el Argentina Open para acomodar esta transición: deberán cambiar la estructura de hasta cinco pistas: tres estadios de competición y otros dos de entrenamiento. Eso sí, y para finalizar, si algo ha causado cierta controversia en redes sociales es que el torneo, según informan desde Argentina, se mantendrá como un evento de categoría ATP 250: parecía que el cambio de superficies podría venir acompañado de una subida en el estatus, algo que el público argentino lleva buscando durante muchísimo tiempo... pero que no tendrá lugar, al menos, hasta más allá del 2028.

Es el penúltimo clavo en el ataúd de una etapa del año, la del mes de febrero, que se caracterizaba por la variedad: el reducto para los puristas y amantes del tenis de otro tiempo en el polvo de ladrillo del BALTC, con una tribuna prendida animando a los suyos; el colorido de Rio de Janeiro, con las postales de una ciudad de ensueño en las movidas noches cariocas... y, a su vez, claro, la fastuosidad de eventos como Doha o Dubái, además de clásicos como Delray Beach o nuevas incorporaciones en pistas rápidas como Dallas. Todo se verá hundido bajo el tren de la homogeneidad, de los 'eventos premium', de la máxima de que el cemento es el rey. Buenos Aires cambia de identidad... y pierde el tenis. ¿O no? El tiempo dirá.